En la final semanal de Relatos en Cadena

En la final semanal de Relatos en Cadena

Pues sí, otra vez he estado allí, asomada a La Ventana. No pudo ser, pero qué bien se respira desde ese sitio.

Mi relato Llame ya fue seleccionado como finalista semanal entre 802 relatos. Esta vez los votos no me favorecieron aunque llevarme el voto del Director de la Escuela de Escritores, más el cariño que he recibido por las redes, ha sido premio más que suficiente.

¡Gracias a tod@s por acompañarme!

A terca, no creo que me ganen, por lo que lo seguiré intentando.

En la final semanal de Relatos en Cadena

Finalista semanal en Relatos en Cadena

Ayer he tenido un lunes de los bonitos, de esos en los que recibes la llamada de La Ventana para invitarte a asomarte durante la final semanal de Relatos en Cadena.

Mi microrrelato Fragmentos resultó ser uno de los tres finalistas semanales entre 1272 propuestas, lo que ya significa un gran orgullo.

Esta vez no ha podido ser, pero estos lunes junto al sol de La Ventana, son siempre una alegría.

Gracias a mi amiga y compañera de aventuras Elena Bethencourt por esa frase de inicio que tanto juego me dio.

Pues… aquí seguiremos intentándolo…

En este enlace, el audio a partir del minuto 37

En la final semanal de Relatos en Cadena

En la primera final semanal de REC 2019/2020

El lunes 9 de septiembre dio comienzo la primera temporada de Relatos en Cadena.

Una gran alegría, empezar temporada siendo escogida finalista semanal.

Doble alegría, en realidad, porque fue una gran sorpresa que dos de los relatos que había enviado fueran escogidos para estar en esta final. Tal como las bases indican, tuve que decidirme por uno de ellos. Como pedir a una madre que escoja uno de sus hijos.

La final la ganó mi compañera y amiga Elena Benthencourt, lo que ha significado para mí una gran alegría. Así vale la pena no ganar de vez en cuando.

Tengo que agradecer a María Gil, ganadora de la anterior temporada de Relatos en Cadena, esa frase tan inspiradora que dejó gracias a la cual me he llevado esta doble alegría de lunes.

El relato que escogí se llama Genes. Y el otro, su hermano no menos querido fue Deseos de escritor.

Mi enhorabuena a Elena y al otro finalista semanal, Alfonso.

¡Seguiremos intentándolo!

Genes

Genes

Si dijera que sentí dolor, mentiría. Solo una presión fuerte en el abdomen. El médico empujaba con toda su fuerza sobre mí. Ya sale, dijo. Y el vacío interior. Algo no va bien, pensé, debería llorar. Lloraste. Te acercaron envuelta en una sábana. Roja, con los ojos cerrados, el ceño fruncido. Te apoyaron sobre mi pecho. Olías a mar y tenías el pelo largo, como tejido con algas. Lloré emocionada sobre tu cabecita. Entonces empezaste a cantar. Bueno, al menos algo ha sacado de mí, me dije después de tantear bajo la sábana y comprobar que como tu padre, tenias dos potentes piernas. Una, de madera.

Mi paso por la final anual de REC 2018/9

Mi paso por la final anual de REC 2018/9

¿Me oyes? Los ecos del lunes 8 de julio aún retumban en las paredes del alma. A veces se me antoja que todo lo vivido aquella jornada ha sido algo de La otra dimensión.

Lo sé, soy una nostálgica, pero me gusta rescatar las risas, los nervios, la complicidad que se generó en el grupo de diez locos soñadores que nos juntamos en la codiciada terraza de la Ser.

Hubiera querido ordenar sin pestañear que no pestañearan. Y que así el momento durara para siempre. Hubiera querido conocer la variación del conjuro “meigas de la noche, ninfas del día… devolvednos la alegría” si eso nos hubiera asegurado que ganábamos los diez.

Pero no hizo falta. María ganó. Los diez ganamos. Ocho de nosotros, el incorporar a nuestros mundos de letras a dos personas maravillosas. Todos, el acuñar el término RECentecianos (Relatos en Cadena – Esta noche te cuento) y emparentar con un lazo ya no virtual estos dos sitios en los que se cuecen grandes letras. Es que tenemos nuestros Corazoncitos. Para que luego digan que los monstruos somos nosotros 🙂

Ahí están mis compañeros RECentecianos, sin imaginarse lo que he venido a decirles. Cruzándose Whatsapps a todas horas. Es que los vínculos que se forjan en verano no se rompen aunque llegue El último día de vacaciones.

Yo intento concentrarme en mis libros, pero aquí estoy, esperando que acabe el truco, porque todo lo que ha pasado me ha parecido mágico. Aunque haya sido muy real.