Premiados

Delivery

Esto no es lo que hemos pedido, dijo ella cuando desenvolvió la sábana y vio la carita del bebé. El futuro padre espió sobre su hombro y coincidió. No estaban preparados para criar un niño como ese. Dudaron. Llevaban años esperando ese niño que sería la joya de sus...

Vagosto en mi callinga

Repurgió sin precursorias. Los cabriolos se cruzariaron en la calzadora. —¡¿Quenisque te crees tú?! —¡Yo seo el tapazia de pesta callinga! —¡Imparenosible! ¡El tapazia de pesta callinga seo yo! De custas paraboleas a las mandolias, un pasingo. Desde los balcanios la...

Inevitable visita

Sus zapatos. Era lo único que vería de él. No le estaba permitido levantar la mirada. Cuando terminó de hablar con su padre, se marchó. Tenía la voz ronca, y los pies más grandes que había visto nunca. Los suyos, dentro de las bailarinas heredadas de su hermana Aissa,...

Soy lo prohibido

Rechazó el ofrecimiento mediante un gesto desdeñoso de sus dedos, pero se quedó con la cerveza. María se encogió de hombros dibujando un “como prefieras” entre las escápulas fruncidas. Esa fue toda la conversación que conseguí sacarles. Me quedé confuso, con los...

Experta

Ese no es nuestro estilo de familia, masculla mi abuela cuando mamá dice que ya recogeremos la mesa mañana. Entonces mamá, bufando, friega los platos y después se sienta a ver la tele. Que cómo vamos a mirar esas series de tiros, protesta la abuela. Que los tiros,...

Caballos negros

Los caballos suelen llegar de noche. Durante el día se agazapan tras los grititos felices con que Manuela me recibe cuando traigo la barra de pan que casi siempre consigo. Cuando no, los caballos negros entran conmigo en la chabola y no se van hasta la mañana, cuando...

Aprendizajes

Lo del paraguas colgado en el picaporte de la puerta de entrada es de las primeras cosas que aprendimos. Tampoco es tan difícil. Si cuando llegamos del cole, el paraguas rojo de mamá está colgado en la puerta, significa que tenemos que entrar en silencio y prepararnos...

Ensayo sobre la alegría

Aquel ser diminuto que golpeaba la lente desde el otro lado, me obligó a bajar la cámara. Yo llevaba tanto tiempo mirándolo a través de ella, que sus ojos oscuros y limpios se colaron en mí en cuanto me salieron al encuentro. Sonrió, dientes desparejos, alegría...

En un metro cuadrado

No podía dejar de llorar. No porque me hubieran pisado el bocadillo, ni por mi estuche desaparecido otra vez. Tampoco por la falta de tolerancia de mis compañeros ante eso que me hace distinto a ellos. El motivo por el que, encerrado en un baño de las chicas, no podía...

Miradas

Y sacudiéndose los dedos, se lavó toda la mano en el río. Luego se giró despacio y me miró. En sus ojos aún se veía con claridad el reflejo de los rizos de la niña volando enloquecidos en el forcejeo. Esos rizos que ahora estaban desparramados sobre una piedra cercana...

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