Mi obra representada por Rolling Words

Mi obra representada por Rolling Words

Sobre el final de este año azaroso y complicado, encontrar nuevos caminos por los cuales transitar es lo mejor que nos puede pasar.

Y yo he sido afortunada porque he tenido el orgullo de firmar un contrato de representación con la prestigiosa agencia literaria Rolling Words, lo que, estoy segura, será un empujón importante para mi obra y para mi carrera. Me permitirá llegar a más lectores de más sitios y, al menos eso espero, hacerlos disfrutar y conmoverlos con mis historias.

Rolling Words es una importante agencia literaria liderada desde 2016 por Lourdes Díaz, una importante editora que ha trabajado durante más de quince años en editoriales tan relevantes como RBA y Grupo Planeta.

Después de leer mi novela «En abril especialmente -en Buenos Aires octubre-« Lourdes me ha dado la posibilidad de representarme y buscar un sitio en el mercado editorial para esta historia que, estoy segura, puede tener un largo recorrido.

Gracias Lourdes, gracias Rolling Words y gracias a todos cuantos sé que os alegráis por mí.

Accésit en el VI Concurso de Microrrelatos de Godella

Accésit en el VI Concurso de Microrrelatos de Godella

Esta semana he recibido otra excelente noticia. Mi relato Inevitable visita ha recibido un Accésit en VI Concurso de Microrrelatos de Godella.

Muy contenta de estar rodeada de amigos entre los premiados y seleccionados y muy agradecida al jurado y al Ayuntamiento de Godella que sigue apostando por fomentar la escritura en esta época de incertidumbre.

Inevitable visita

Inevitable visita

Sus zapatos. Era lo único que vería de él. No le estaba permitido levantar la mirada. Cuando terminó de hablar con su padre, se marchó. Tenía la voz ronca, y los pies más grandes que había visto nunca. Los suyos, dentro de las bailarinas heredadas de su hermana Aissa, eran la mitad de pequeños. Aún la echaba de menos y habían pasado tres años desde que otros zapatos se la llevaran.

Cuando se quedaron solas, su madre dijo que el momento había llegado. Una semana después de que, muy a su pesar, manchara de rojo las sábanas por primera vez.

Una entrevista con alma

Una entrevista con alma

Hoy se ha publicado la entrevista que me ha realizado Manuel Pozo en representación de los Primaduroverales.

He tenido este privilegio por haber sido premiada en la VII edición del certamen Madrid Sky.

Ha sido una experiencia fantástica, una charla divertida, sincera y muy agradable.

Si quieres leer el resultado y ver las confesiones que mi entrevistador me ha arrancado (¡!), no os la perdáis pinchando AQUÍ.

¡Gracias, Manuel! ¡Gracias Primaduroverales por hacerme sentir parte de vuestra familia!

De aquí no te mueve nadie

De aquí no te mueve nadie

Para Juan, ese hermano que no fue mi hermano

Hace un año la tristeza me atravesaba y no dejaba hueco para nada más que no fuera pensar que había perdido al hermano que nunca tuve hasta que entraste en mi vida.

Hoy, la tristeza de saber que no te volveré a abrazar, de que no volverás a saludarme diciendo “¿qué hacés, nena?”, sigue ahí. Pero al menos puedo entenderla. Puedo ponerle nombre y apellidos y puedo saber que no te he perdido. Que te he ganado. Que cada uno de esos recuerdos de que alimento tu imagen cuando te pienso, y lo hago muy a menudo, tienen signo positivo. Y que valió la pena tener que pasar por el dolor de perderte a cambio de haberte tenido en mi vida.

Ahí estás, enseñándome a andar en bicicleta sin rueditas y corriendo a mi lado por El Tala. Siempre te dije que sabía que lo habías hecho para hacer méritos, no sé si con tu futura esposa, con tus futuros suegros o con esta cuñada demasiado chica que te tocó. Pero en realidad creo que lo hiciste porque me querías regalar ese primer recuerdo tuyo. El del momento en que empezarías a ser mi hermano mayor.

Estás también en mi primera salida “de noche”, en mi primer concierto, en mi primera manifestación justo antes de que volviera la democracia. Estás en la sobremesa de los domingos discutiendo de cualquier cosa con mi papá y diciéndole a mi mamá “Suegra, su hija no sabe cocinar”.

Estás montado en un cuatriciclo entre los médanos con un casco de oso en la cabeza y en una guardia de hospital con la rodilla averiada. Estamos jugando al tenis parejas mixtas: vos con Andrea, yo con mi papá. Estás recibiéndome en Barajas cuando llegaba muerta de miedo.

Estás cortando la comida en tu plato con milimétrica precisión, mezclando ensalada rusa y salsa de tomate, y dándole algo a cualquiera de los perros de la familia, que invariablemente se sentaban a tu lado a la hora de la comida.

Estamos en Sierra de la Ventana dentro de una carpa dentro de la cual llovía casi más que afuera. Estás cocinando algo rico en el disco o haciendo un asado en Toledo. Estás abrazando a mis hijos, aconsejándoles siempre cosas que les hicieran abrir la cabeza. Estás fumando en mi balcón acompañado por alguno de ellos que adoraban hablar de lo que fuera con su tío Juan.

Estás provocando a los barcelonistas de la familia, luciendo orgulloso tu camiseta de Boca, o gritando envuelto en celeste y blanco cuando jugaba Argentina. Estás escribiendo algo en un papel con esa letra increíblemente pareja y perfecta. Estás diciéndome “Nena, lo que vos tenés que hacer…” aunque yo ya tuviera más de cincuenta.

Imposible perderte. Estás, estamos, estás, siempre estás, y eso es lo importante. De aquí no te mueve nadie, mi querido hermano mayor.

A %d blogueros les gusta esto: