Por qué no estaré en la final anual de Relatos en Cadena 2019-2020

Por qué no estaré en la final anual de Relatos en Cadena 2019-2020

El próximo lunes tenía una cita de esas que hacen mucha ilusión. Repetía por cuarta temporada consecutiva como finalista anual de Relatos en Cadena. Quienes me conocéis sabéis cuánta ilusión me hace ser seleccionada en este concurso y cuanto empeño pongo en conseguirlo.

Lamentablemente, ayer esa ilusión ha quedado truncada.

El relato con el que era finalista “Herencia”, ha quedado descalificado por el jurado.

Este relato había sido publicado previamente (en una versión parecida) en la página Esta noche te cuento en el año 2017.

Yo presenté la adaptación del relato del 2017 en Relatos en Cadena, pensando (y con fundamentados motivos, os puedo asegurar) que no estaba transgrediendo ninguna norma. Que lo que piden las bases es que el relato sea inédito, pero que eso no implicaba que una nueva versión o adaptación de un relato ya publicado no se considerara inédita.

Si no explico esos fundamentados motivos por los que creí que esto era así, es porque no quiero involucrar a terceros, que además no tienen ninguna responsabilidad, en este triste episodio.

El día que me llamaron para decirme que Herencia estaba en la final semanal, me habían seleccionado dos relatos y yo tuve que elegir con cuál me quedaba. El otro era completamente inédito y escrito para la ocasión. Sin embargo, me quedé con Herencia. Justamente porque no pensé que estuviera transgrediendo ninguna norma y porque mi lazo sentimental con ese relato tiene que ver con que su versión original estaba en la casa amiga de Esta noche te cuento, además de una razón muy personal que me hizo decantarme por él.

No sé, ni nunca sabré qué hubiera pasado si me hubiera quedado con el otro. Pero lo que ha pasado es esto.

Una persona “justiciera” mandó el martes de esta semana un email a la Escuela de Escritores pidiendo que impugnaran mi relato ya que no era inédito. La Escuela de Escritores se puso en contacto conmigo y me permitieron explicar mis razones y hacer mis alegaciones. Se han portado conmigo con un gran respeto y han entendido y escuchado todo cuanto les dije.

Sin embargo, han decidido descalificar Herencia, que queda fuera de la final anual, porque consideran que lo mismo que me llevó a mí a mandar a Herencia al concurso, puede llevar a otras personas a mandar relatos propios “reescritos” o “adaptados”, si no lo descalifican. Que el espíritu del concurso es que la gente escriba nuevos relatos a partir de la frase de inicio.

Yo entiendo perfectamente las razones que me han dado. Y a pesar de que es una decisión que me perjudica, me parece que han hecho lo que han creído más conveniente y los respeto.

Soy una persona que escribe y trabaja muchísimo, no he «robado» un microrrelato, no lo he mandado tal cual era en su origen, ni he intentado saltarme ninguna norma. 

Como algunos sabéis, normalmente mando a REC un promedio de diez microrrelatos por semana y en más de una ocasión he sido elegida con dos de ellos. He estado en antena ocho semanas seguidas esta temporada. Es decir, NO robo microrrelatos, el 98% los escribo especialmente para REC. Es cierto que, en este caso, pensé que podía «reciclar» un microrrelato PROPIO y creí que eso no transgredía las normas.

Lo que quiero dejar claro es que pude cometer un error de interpretación llevada por circunstancias anteriores, pero que de ninguna manera fue mi pretensión transgredir ninguna norma ni tener un comportamiento deshonesto.

Si esta impugnación, en lugar de llegar ahora, hubiera llegado en enero, cuando quedé finalista anual, lo encajaría mejor y hubiera tenido la oportunidad de seguir participando y así poder colarme en la final con otro microrrelato (creo que podría haberlo hecho), pero si llega ahora, ya no tengo más que acatar la decisión y esperar a la próxima temporada.

Se ve que mi “justiciero” (que estará feliz en este momento) me conoce, pero no lo suficiente. Yo soy una persona que ante las adversidades se crece. Esa es la historia de mi vida. Por lo que, aunque al principio confieso que estuve a punto de tirar la toalla y dejar de participar, ya he decidido que la temporada que viene voy a por todas. Y si siempre lo hice así, la próxima temporada iré doblemente a por todas.

Así que, de la final de este año, me bajo en esta estación. Pero ya, ya mismo, estoy tomando carrera para subirme a la del próximo.

Gracias a mi justiciero por darme esta oportunidad de crecerme y aprender cosas muy importantes.

Gracias a tod@s a quienes ya os he ido contando esto, por el apoyo incondicional que me habéis brindado. Es muy importante para mí.

Gracias a mis amigas arquianas, que me pusieron el hombro en el peor momento.

Gracias a mi familia que me aguanta en esta y en todas las circunstancias.

A mis excompañeros de final: disfrutad mucho el lunes y ¡que gane el mejor!

Finalista en el IV Certamen «Residencia de Mayores Campiña de Viñuelas»

Finalista en el IV Certamen «Residencia de Mayores Campiña de Viñuelas»

Mi relato «Ensayo sobre la alegría» (pincha aquí para leerlo) ha resultado finalista en el IV Certamen de Relato Breve «Residencia de Mayores Campiña de Viñuelas».

Un gran honor que mi relato haya sido elegido ya que acompañará a las personas mayores de la residencia intentando llevarles un poco de Alegría, que como si anticiparan que haría mucha falta, era el tema del Certamen.

Muchas gracias al jurado del certamen por permitirnos, desde la palabra, acompañar a los residentes en estas épocas oscuras.

Ensayo sobre la alegría

Ensayo sobre la alegría

Aquel ser diminuto que golpeaba la lente desde el otro lado, me obligó a bajar la cámara. Yo llevaba tanto tiempo mirándolo a través de ella, que sus ojos oscuros y limpios se colaron en mí en cuanto me salieron al encuentro. Sonrió, dientes desparejos, alegría uniforme.  Hurgué en los bolsillos buscando una moneda. El niño negó con la cabeza cuando quise dársela. No hablábamos el mismo idioma, pero eso no es necesario para entenderse.

Señaló mi cámara. Le fui mostrando una a una las fotografías, captadas durante todo mi periplo por África. Sonreía y me abrazaba cuando alguna imagen le llamaba la atención. Le mostré todas las que tenía hasta llegar a la que él protagonizaba con la cara llena de sol y los ojos abiertos y colmados de vida. Aplaudió sorprendido al verse y ensayó un bailoteo feliz sobre sus pies desnudos.

Le robé una última instantánea, posando con desparpajo esta vez.

Segunda Finalista en el X Concurso «Leyendo a la luz de la luna»

Segunda Finalista en el X Concurso «Leyendo a la luz de la luna»

Emocionada, acabo de presenciar (de modo virtual) la lectura del fallo del jurado del concurso «Leyendo a la luz de la luna», en el que mi relato En un metro cuadrado, ha quedado como Segundo Finalista.

El tema del concurso, «La tolerancia», es muy adecuado para reflexionar en estas épocas de crispación y falta de acuerdos.

Ha sido un acto muy emotivo y cargado de mucha belleza y sensibilidad.

Muchas gracias a Zoes por la organización del concurso y por haberlo sacado adelante a pesar de todas las dificultades que nos han tocado pasar a todos en estos tiempos.

Mi enhorabuena al ganador, mi amigo Luis San José y al resto de finalistas.

En un metro cuadrado

En un metro cuadrado

No podía dejar de llorar. No porque me hubieran pisado el bocadillo, ni por mi estuche desaparecido otra vez. Tampoco por la falta de tolerancia de mis compañeros ante eso que me hace distinto a ellos.

El motivo por el que, encerrado en un baño de las chicas, no podía dejar de llorar, era que Vicente, por primera vez, en lugar de mirar hacia otro lado, había salido en mi defensa, aunque le contagiara el rótulo de mariquita. Lloraba, porque cogido de su mano, uno a cada lado del inodoro, confinados en un metro cuadrado, me sentía absurdamente feliz.

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