En pocas palabras

Bebé robado

Tan magos que eran los reyes y no había forma de que lo entendieran. Una y otra vez les había pedido que lo devolvieran a su verdadero padre, pero ellos, nada. Uno llenaba el portal de olor a incienso para espantar los insectos. El otro apilaba lingotes de oro junto a...

Esperanza

Antes de que Ricardo nos mostrara lo que por suerte trae en su mochila, estábamos aterrorizados. Dos días en la cueva y, por el hilo de luz que se va disipando en la grieta, vamos a por la segunda noche. No creemos que nos busquen. Nadie sabía que íbamos a emprender...

Otra primavera

Amelia riega las plantas de su balcón con más esmero que nunca. Deben estar preciosas para el aplauso de cada tarde. Así se lo ha prometido a Manuel y ella siempre ha cumplido las promesas que le ha hecho. Le prometió amor y fidelidad casi cincuenta años atrás, cuando...

Buenos Aires, 1977

La obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos. Se concentró en mirarlos para no ver los pies descalzos de su padre en dudoso equilibrio sobre la banqueta de la cocina. Temblaban. Las rodillas desnudas, el calzoncillo bóxer, la camiseta de dormir, y más...

Apuestas

Se me acumulan los garbanzos después de cinco partidas de chinchón. Si pierdes, sacarás la basura todo el mes. Si pierdo, deberé aceptar que te rapes. Desafiante, frunces el ceño y apuestas tus últimos cuatro. Me recuerdas tanto a tu madre de pequeña…  Acerco mis...

Charlas de ascensor

Se me acumulan las lentejas desde que confesé a la vecina, que echo de menos los guisos de mi madre. Se ha erigido en paladina legumbrera y cada día me toca el timbre con un táper lleno entre sus manos ajadas. Le digo que no debería molestarse y le devuelvo los...

Elemental

Lo cierto es que no sabíamos qué hacer con él. Se llamaba James y era un mayordomo inglés, muy circunspecto y con levita. Había aparecido una mañana de lunes junto a las mesas de la sala de lectura. Cojeaba un poco a causa del golpe. Podía haberse caído desde cientos...

Herencia

Le obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos. —Yo no puedo hacerme cargo. —Yo menos aún, Ricardito es alérgico. Luna giraba sus atentas orejas mirando a uno y otro. Llamaron a la puerta.  Ladró. Tal vez él hubiera regresado. Pero no. Él nunca llamaba,...

Cuatro mentiras

Le obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos de trabajar en el campo. El mayor los señaló con gesto despectivo. —Tú ya no estás para estas cosas, papá El pequeño pronunció sin reparos: —Ni para estar solo en esta casa Y la del medio agregó: —Los niños...

Epílogo azul

Los sorprendí a punto de sentarse a cenar. La fuente sobre la mesa estaba llena de perdices. Ella aún tenía ese brillo de estrellitas en la mirada y canturreaba las notas de un vals. Él había dejado la impecable chaqueta azul tirada con desidia sobre el sofá. Ella le...

Deseos

Había pedido a los Reyes que le devolvieran a su papá, al ratón Pérez que se lo dejara doblado bajo la almohada a cambio de dos colmillos, al ángel de la guarda que lo buscara entre las nubes con formas de elefante que eran sus preferidas, al diente de león soplado,...

Triple homicidio en la realeza

Cuando mi padre llegó a casa, no hizo falta que le dijera nada. Me encontró llorando, sentado en el pasillo, con el armario de debajo de la escalera abierto de par en par. Cerró la puerta, me abrazó y me ayudó a enterrar los cuerpos detrás del pinar que tenemos junto...

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