En pocas palabras

Ensayo sobre la alegría

Aquel ser diminuto que golpeaba la lente desde el otro lado, me obligó a bajar la cámara. Yo llevaba tanto tiempo mirándolo a través de ella, que sus ojos oscuros y limpios se colaron en mí en cuanto me salieron al encuentro. Sonrió, dientes desparejos, alegría...

En un metro cuadrado

No podía dejar de llorar. No porque me hubieran pisado el bocadillo, ni por mi estuche desaparecido otra vez. Tampoco por la falta de tolerancia de mis compañeros ante eso que me hace distinto a ellos. El motivo por el que, encerrado en un baño de las chicas, no podía...

Miradas

Y sacudiéndose los dedos, se lavó toda la mano en el río. Luego se giró despacio y me miró. En sus ojos aún se veía con claridad el reflejo de los rizos de la niña volando enloquecidos en el forcejeo. Esos rizos que ahora estaban desparramados sobre una piedra cercana...

Bebé robado

Tan magos que eran los reyes y no había forma de que lo entendieran. Una y otra vez les había pedido que lo devolvieran a su verdadero padre, pero ellos, nada. Uno llenaba el portal de olor a incienso para espantar los insectos. El otro apilaba lingotes de oro junto a...

Esperanza

Antes de que Ricardo nos mostrara lo que por suerte trae en su mochila, estábamos aterrorizados. Dos días en la cueva y, por el hilo de luz que se va disipando en la grieta, vamos a por la segunda noche. No creemos que nos busquen. Nadie sabía que íbamos a emprender...

Otra primavera

Amelia riega las plantas de su balcón con más esmero que nunca. Deben estar preciosas para el aplauso de cada tarde. Así se lo ha prometido a Manuel y ella siempre ha cumplido las promesas que le ha hecho. Le prometió amor y fidelidad casi cincuenta años atrás, cuando...

Buenos Aires, 1977

La obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos. Se concentró en mirarlos para no ver los pies descalzos de su padre en dudoso equilibrio sobre la banqueta de la cocina. Temblaban. Las rodillas desnudas, el calzoncillo bóxer, la camiseta de dormir, y más...

Apuestas

Se me acumulan los garbanzos después de cinco partidas de chinchón. Si pierdes, sacarás la basura todo el mes. Si pierdo, deberé aceptar que te rapes. Desafiante, frunces el ceño y apuestas tus últimos cuatro. Me recuerdas tanto a tu madre de pequeña…  Acerco mis...

Charlas de ascensor

Se me acumulan las lentejas desde que confesé a la vecina, que echo de menos los guisos de mi madre. Se ha erigido en paladina legumbrera y cada día me toca el timbre con un táper lleno entre sus manos ajadas. Le digo que no debería molestarse y le devuelvo los...

Elemental

Lo cierto es que no sabíamos qué hacer con él. Se llamaba James y era un mayordomo inglés, muy circunspecto y con levita. Había aparecido una mañana de lunes junto a las mesas de la sala de lectura. Cojeaba un poco a causa del golpe. Podía haberse caído desde cientos...

Herencia

Le obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos. —Yo no puedo hacerme cargo. —Yo menos aún, Ricardito es alérgico. Luna giraba sus atentas orejas mirando a uno y otro. Llamaron a la puerta.  Ladró. Tal vez él hubiera regresado. Pero no. Él nunca llamaba,...

Cuatro mentiras

Le obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos de trabajar en el campo. El mayor los señaló con gesto despectivo. —Tú ya no estás para estas cosas, papá El pequeño pronunció sin reparos: —Ni para estar solo en esta casa Y la del medio agregó: —Los niños...

Mi nombre es Patricia Collazo y soy la responsable de laletradepie.com, cuya finalidad es el envío de información sobre mis creaciones literarias, con la legitimación de tu consentimiento otorgado en el formulario. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación o supresión de tus datos (ver la política de privacidad) Uso Mailchimp como plataforma de automatización de e-mail marketing, Al hacer click sobre el botón para suscribirte a esta lista, tus datos serán enviados a Mailchimp para el tratamiento de los mismos.

A %d blogueros les gusta esto: