Han pasado veinte años desde
la última lluvia. Nuestros hijos nunca han visto llover. Cuando les hablamos de
ello, nos miran incrédulos.
Desde que la humanidad es
capaz de manejar el clima, en las ciudades no llueve. Con eso evitamos atascos,
charcos, accidentes e incómodos paraguas olvidados por doquier.
En el campo llueve martes y
jueves de cuatro a diez de la mañana para asegurar las cosechas. Aunque llamarlo
lluvia, es demasiado pretencioso. Solo es un sistema de riego automático y
programado.
Los más nostálgicos echamos
de menos la primavera bajo la lluvia. Mirar al cielo y dejar que el agua fresca
se te escurra por la lengua, empaparnos dándonos un beso interminable.
Las nuevas generaciones se
conforman con esos ridículos simuladores de interior que usan ahora. No conocen el olor de la tierra mojada,
porque las tormentas virtuales, sin justificación alguna, huelen a agua de
colonia.
La tripa
revuelta por terremotos y tsunamis. Sudaba goterones de lodo desde las laderas,
y no podía retener las riadas que bajaban incontrolables por los surcos de su
piel. Vomitaba lava por los cráteres. Y de los glaciares habían empezado a
desprenderse coágulos que flotaban a la deriva desbordando los océanos.
Las zonas
resecas de epidermis se habían extendido implacables. Cada vez escocían más. Y
rascarse, significaba iniciar incendios que arrasaban con todo.
La Tierra era
una paciente tozuda. Los especialistas llevaban tiempo indicándole
tratamientos, recomendándole llevar una vida más sana, con menos humos y menos
comida basura.
Pero, obnubilada
por ideas de crecimiento, de progreso, de abordar grandes desafíos que
enriquecerían solo una parte de su organismo en desmedro del resto, no los
había escuchado.
Cuando llegó
a urgencias aquejada de altas fiebres y con los pulmones encharcados en sangre
mezclada con cenizas, ya era demasiado tarde.
Los médicos
intentaron reanimarla aplicándole respiración asistida. Pero ya no había nada
que hacer. Esa misma noche, a través de sus volcanes, exhaló el último aliento.
En estos días he recibido una muy buena noticia: mi microrrelato Oscuridad, ha recibido el Tercer premio en el XII Concurso de Micro-Relatos organizado por Sol Cultural.
Se trata de un concurso muy interesante en que la consigna es escribir a partir de las fotografías premiadas en el concurso fotográfico que organiza esta Asociación Cultural.
En mi caso, el relato está inspirado en la fotografía de la serie «Desassossego» de Fábio Miguel Roque, ganadora del primer en la modalidad Tema Libre del concurso de fotografía de 2019.
Siempre es un gusto estar rodeada de amigos escritores en estas ocasiones, y muchos amigos han sido seleccionados para formar parte de una publicación que se realizará con los trabajos premiados y seleccionados.
—Nada
de lloriqueos —había dicho mi padre mientras arrancaba. Cuando ponía esa voz y
esa cara, se le obedecía sin rechistar. Pero Alba y Tito lloraban a moco
tendido. Y yo, por contagio, otro tanto.
—
¿Es que no habéis visto lo que les pasa a los quejicas?
Yo
no entendía a qué se refería, hasta que, de rodillas en el asiento trasero, vi
a través de la luna, al abuelo blandir su bastón y cojear desesperado detrás de
nuestro coche, mientras nos alejábamos a toda prisa de la estación de servicio.
Ayer he tenido un lunes de los bonitos, de esos en los que recibes la llamada de La Ventana para invitarte a asomarte durante la final semanal de Relatos en Cadena.
Mi microrrelato Fragmentos resultó ser uno de los tres finalistas semanales entre 1272 propuestas, lo que ya significa un gran orgullo.
Esta vez no ha podido ser, pero estos lunes junto al sol de La Ventana, son siempre una alegría.
Gracias a mi amiga y compañera de aventuras Elena Bethencourt por esa frase de inicio que tanto juego me dio.
Uso cookies para mejorar tu experiencia en mi web, por favor acepta en el botón y sigue navegando.AceptoVer Política Cookies
Ley de Cookies
Privacy Overview
This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may affect your browsing experience.
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.