En la final de Relatos con Banda Sonora

En la final de Relatos con Banda Sonora

Hoy, después de un primer intento fallido hace dos semanas, he tenido la suerte y el honor de pasar a la final del concurso Relatos con Banda Sonora, que este verano, como los anteriores, organiza la Escuela de Escritores y La Ventana de verano de Cadena Ser.

Ha sido una final reñida en la que mi relato Adolescente ha conseguido llegar a la final.

Este concurso propone semanalmente tres canciones en las cuales hay que inspirarse para escribir un relato de no más de 100 palabras.

En este caso, la canción sobre la que había que inspirarse es El Makinon de Karol G. Un verdadero desafío para mí ya que se trata de un tipo de música muy alejada de mis preferencias y a la que costó mucho entrar. Lo importante es encontrar siempre nuevos desafíos.

Puedes escuchar mi participación en el programa en este enlace a partir del minuto 30.

Adolescente

Adolescente

De un día para otro comenzaste a hablar un idioma que no entendemos. Cada tanto identificamos alguna preposición o un artículo aislado, pero eso no nos permite descifrar tus mensajes. Peores son tus silencios, claro. Aunque más entendibles. Significan que no quieres hablar. El ochenta por ciento del tiempo. Y el otro veinte, jugamos a cazar palabras al vuelo y buscarlas en internet. Pero sin llegar a nada. En el traductor de Google no existe la opción Pablo –     Castellano. Papá y yo estamos tomando un curso intensivo, pero mientras tanto, cariño, por favor, no te pierdas del todo. Te queremos.

Profesiones

Profesiones

Cuando llegué a casa el pequeño corrió a abrazarme.

—Le he dicho a la profe que eres mago ¿vendrás a actuar para mi clase? ¡Porfa, porfa!

Las orejas se me pusieron rojas, y el bigote empezó a temblarme.

— ¿¿Qué iré a dónde??

Al final su madre me convenció. Tu hijo está orgulloso de ti, es normal que quiera alardear ante sus compañeros, argumentó.

Días después me presenté en su clase con mi varita y mi frac. Sus amigos disfrutaron en grande. Pero lo mejor fue el final, cuando saqué un hombre de la chistera y permití que todos los gazapos lo acariciaran.

Permutación

Permutación

Ya no podíamos hacer nada por él. Accedimos a los ruegos de la madre y dejamos entrar a su perro en el hospital. Era un Golden dorado que se sentó junto a la cama del niño y hurgó con el hocico bajo su mano ingrávida sobre las sábanas. Él abrió los ojos y sonrió. Los dejamos para que se despidieran en privado.

A la mañana siguiente, la cabeza calva del niño apareció poblada de insólitos rizos rubios, y una semana después, estábamos dándole el alta.

A veces, por las noches se escuchan alegres gruñidos en la planta infantil. Quienes dicen haber visto al perro, siempre por unos segundos, porque escurridizo, se pierde por los pasillos, coinciden en que suele salir de las habitaciones de la zona de oncología y en que lo único extraño que hay en él es que su cuerpo está lleno de calvas.

Mi paso por la final anual REC 2022

Mi paso por la final anual REC 2022

Fue una tarde mágica. Como todas las tardes de final anual de Relatos en Cadena, un hito entre los concursos para todos los microrrelatistas. Llegar por sexta vez consecutiva hasta la codiciada terraza de la Ser era más que suficiente para sentirme feliz y orgullosa. Que mi Bosque de los suicidas haya alcanzado el tercer puesto entre más de 26000 relatos presentados durante esta temporada, es como para estar más que agradecida.

Agradecida por todas las alegrías que me ha aportado siempre este concurso.

Otro año no ha ganado, estarás diciendo. Sí, te respondo. No he ganado. Pero debería responderte ¿CÓMO QUE NO HE GANADO? Por supuesto que he ganado. He ganado un montón de gente con la que he compartido finales y con quienes sigo manteniendo el contacto y la amistad, he ganado el apoyo de muchísimas personas (conocidas y desconocidas) que me escriben sus mensajes alentándome a seguir, que me votan, que me dicen «te he escuchado en la radio otra vez». Me he ganado la mirada de orgullo en los ojos de mis hijos, los mensajes de whatsapp que he considerado un premio paralelo al que se disputaba en la Ser, el sentirme estrella de cine por un día entre tantos homenajes y tantas fotos, que alguien especial viniera a esperarme a la salida de la radio, que desde octubre tuviera por allí encendida la lucecita con la expectativa de este día. De este día de final anual, que nunca se olvida, aunque hayan pasado muchas. Pero, sobre todo, lo que me he ganado es el pasaporte para intentarlo otra vez. Para esperar escuchar la frase de cada lunes y empezar a darle vueltas, a exprimirla, a mirarla a trasluz, del derecho y del revés. Y tener entonces la excusa perfecta para escribir, para seguir escribiendo, que de eso se trata todo esto.

Aquí puedes ver cómo ha transcurrido la final.

Aquí puedes ver la crónica en la página de la SER.

¡Enhorabuena Tomás, Raúl y cada uno de los finalistas con los que he podido compartir algo tan especial!