por pcollazo | Feb 26, 2017 | En pocas palabras
Salir aquella noche fue el primer error. Debería estar prohibido por ley pisar un bar cuando recién has roto. No se piensa con claridad ni siquiera antes de la primera copa. Menos si se llevan seis, como cuando ella apareció.
Se acercó a la barra y me sonrió. Me había elegido. O eso creí entonces. La invité a una copa. Hablamos. No sé de qué. Reímos. Tampoco sé de qué. Y bebimos más. Quién sabe qué. Empecé a creerme Cristian Grey. A olvidar a María. ¿Quién era María? El olvido es un camino fácil de transitar. Como el pasillo por donde seguía sus piernas enfundadas en seda negra. Poco recuerdo de lo que pasó después. Memoria selectiva. Inoportuna, más bien. Porque cuando me dejó encerrado, ella tenía la cara de María. Me eché a llorar. No era el único. Otros lloraban sus carteras o sus iphones perdidos. No sé cómo acabé en la cama con tres desconocidos.
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por pcollazo | Feb 17, 2017 | En pocas palabras
Lo de esforzarse lo decían todos los profesores. Pero yo solo la escuchaba a ella. Cuando encargó el trabajo del poema, escribí los versos de amor más cursis de todos los tiempos esperando impresionarla con mis dotes de poeta. Ella me lo devolvió con un discreto seis y varias observaciones sobre mi ortografía. No había entendido que la dedicatoria “Para A.C.” contenía sus iniciales. O eso creí hasta que ayer, después de tantos años, volvimos a encontrarnos.
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por pcollazo | Feb 17, 2017 | En pocas palabras
A nadie se le ocurrirá que solo quiso volar, como antes, cuando era gaviota. Desde que ha renunciado a sus alas por amor, echa de menos remontar vuelo hasta tocar el sol para caer en picado hacia las olas. No lo dice. Finge estar adaptada a la vida submarina. La familia de peces voladores a la que pertenece su amado, la ha recibido con las aletas abiertas. No puede decepcionarlos. Aún le escuecen las heridas en el sitio donde antes empezaban sus alas. Las excursiones al exterior, volando al ras del agua, le resultan tontas y aburridas. Aguanta. Ha prometido amor eterno, sin pensar que la eternidad dura para siempre.
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por pcollazo | Feb 17, 2017 | En pocas palabras
Peina por última vez a su muñeca. La guarda en el armario, donde aún cuelga su único abrigo, el que usa para ir al colegio, pero no el vestido largo que le han comprado para que él la conozca. Ese ocupa la pequeña maleta sobre la cama. Lo ha estrenado una semana atrás.
Entonces, él había asentido después de mirarla sin prestarle atención y se había encerrado en la sala con su padre.
– Van a hablar cosas de hombres, mi amor – había dicho con tono triste su madre.
Cuando salieron, ella, roja de vergüenza, no había levantado la cabeza. No le había mirado a la cara. Solo sabía que tenía zapatos de viejo.
Su madre entra al cuarto con el vestido blanco plegado sobre el antebrazo y una sonrisa forzada en el rostro. Ella desea infructuosamente ser muñeca y encerrarse en el armario para no salir nunca más.
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por pcollazo | Feb 17, 2017 | En pocas palabras
Un día cualquiera desapareció. No se embarcó buscando otros puertos. No me dejó palabras de despedida que poder recordar. Ni notas, ni besos de película, ni siquiera un modesto abrazo. Solo desapareció. Una mañana al sentarme en la cama, me di cuenta de que ya no estaba. Fue una certeza tan concluyente que no necesité cerciorarme ni intentar recuperarlo.
Desde entonces, compartimos lo estrictamente necesario: las cenas, la colada, sacar a pasear al perro y hacer el amor, los sábados por la noche quince minutos antes de las nueve. Así tengo tiempo de ducharme antes de que empiecen las noticias.
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