por pcollazo | Mar 9, 2017 | En pocas palabras, Premiados
Pero ya nada sería igual. Cada igualdad fundamental se había quebrado, las fórmulas yacían desparramadas a sus pies. El seno de ella, contra toda propiedad, había aparecido elevado al cuadrado y sumado a un coseno ajeno. Él revisó por enésima vez su demostración. Sólo había utilizado identidades irrefutables, axiomas, hipótesis firmes y probadas. No veía donde estaba el error. Tal vez en una interpolación, en una derivada, en un redondeo demasiado inexacto… Ella prefirió la tangente para evitar dar explicaciones. Él recogió uno a uno sus términos, sus signos, sus incógnitas para alinearlos prolijos en otra página.
Empezó a pensar en un nuevo teorema.
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por pcollazo | Mar 3, 2017 | En pocas palabras
Nos esposaban a la compañera de pupitre. Así evitaban que las más díscolas tuviéramos comportamientos inadecuados. En cada pareja, había una sediciosa y una modosita, auténtico orgullo de su familia.
Mi compañera de dupla se llamaba Martina, y nunca durante todos los años que compartimos, conseguí convencerla de que necesitaba un poco de diversión. De que tanto estudiar y estudiar no nos llevaría a nada bueno. Pero ella erre que erre. Que mañana hay examen de historia, que hay que terminar los ejercicios de mates, que no terminamos de leer lo que mandó la de lenguas… Yo, mientras ella arrastraba mi mano izquierda escribiendo y escribiendo, con la derecha me pintaba las uñas, o jugaba al póquer con las integrantes díscolas de otras duplas, o me levantaba el ruedo del delantal blanco que nos obligaban a usar, y que era patético.
Cuando llegó el esperado momento de abandonar el colegio y con ello la oportunidad de distanciarnos al fin, todo se desmoronó. La llave de nuestra esposa se había traspapelado y no había forma humana de separarnos. Así que tuvimos que conformarnos y hacer juntas nuestras vidas. Ella se casó a los veintiuno con su novio de los dieciocho. En cambio yo, nunca me casé, aunque viví con aquel chico tan majo durante algún tiempo. Yo creo que en el fondo a ella también le gustaba. Porque no cerraba los ojos ni se giraba ni cuando hacíamos el amor.
Cuando yo estaba terminando la carrera de abogacía, ella ya tenía tres hijos y un marido que nos pegaba a ambas, porque a energúmeno no había quien le ganara.
Combinar mis viajes de trabajo con las actividades extraescolares de sus hijos, el cuidado de su casa y las cervezas que me tomaba yo con mis compañeros a la salida de la oficina, fue realmente muy complicado. Pero lo conseguimos.
Al final, como era de prever, un día su marido nos mató arrojándonos por el balcón en el mismo momento en que nos estábamos enredando con mi jefe en un hotel de las afueras. Nuestros cadáveres aparecieron juntos sobre la acera de nuestro portal, y nosotras, liberadas al fin, disfrutamos sin tapujos de nuestro primer trío.
Escrito para los Viernes Creativos a partir de esta fotografía de 1922 procedente del álbum de la familia Comas:

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por pcollazo | Feb 26, 2017 | Noticias
Hace unos días he tenido el placer de repetir mi experiencia del año pasado, participando una vez más en la Maratón de microrrelatos de Valencia Escribe. Esta vez con más suerte ya que he llegado a la final para quedar clasificada en el cuarto puesto. Un verdadero honor, ya que he estado rodeada de grandes y admirados escritores.

Lo más importante ha sido lo bien que nos lo hemos pasado, el clima de camaradería que acompañó el desarrollo de la competición y la posibilidad de jugar con las palabras, con el tiempo, con el desafío.
Después de tres rondas y la final, me he llevado a casa muchas satisfacciones, mucha complicidad, esa sensación de vértigo que produce el no saber con qué te encontrarás y cuatro textos que compartiré a continuación. Todos ellos escritos en el plazo máximo de media hora.
Aquí un resumen de mi paso por las pruebas:
Primera ronda: un microrrelato de entre 75 y 150 palabras que comience con la frase «Elegí un mal día para dejar de fumar». Allí surgió mi Séptimo cumpleaños.
Segunda ronda: un microrrelato de entre 75 y 150 palabras que termine con la frase «No sé cómo acabé en la cama con tres desconocidos». Mi respuesta, estas Memorias.
Tercera ronda: un microrrelato de entre 75 y 150 palabras que incluya las palabras Boxeador y Telegrama. Surgió entonces este Profesiones.
Gran final: un microrrelato de entre 50 y 75 palabras que comenzara con la siguiente frase: «El tren se retrasa». Allí me la jugué con este 25 de julio.
Un gran día lleno de letras y amigos. ¿Qué más se puede pedir?

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por pcollazo | Feb 26, 2017 | En pocas palabras
El tren se retrasa. Ella vuelve a plegar el kleenex y lo guarda. Lo necesitará. Intenta visualizarlo subiendo al tren en Madrid. Esta vez es la definitiva. Acordaron que si alguno de ellos faltaba a la cita, todo terminaría.
La noche de Santiago está cargada de fiesta. Recorre el andén. La gente se altera. Los altavoces escupen las palabras accidente, curva, informaremos… Tiembla. Estruja el pañuelo. Ahora puede visualizarlo cogiendo ese tren. Y también sabe que nunca llegará.
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por pcollazo | Feb 26, 2017 | En pocas palabras
– Boxeador, quiero ser boxeador.
Alicia lo miró extrañada. Había bomberos, profesores, futbolistas, pero ¿boxeadores? Nunca antes un niño había contestado eso a la pregunta que hacía cada curso, al estudiar los oficios.
Marcos supo que había dicho algo que no debía. Algo de lo que su mamá le recomendaba no contar jamás.
Por eso, cuando la profe preguntó ¿por qué?, él regresó a su lenguaje monosilábico de telegrama y se encogió de hombros.
Ya en casa no quiso contarle a mamá lo sucedido. Temía hacerla llorar, como cuando le decía que de mayor sería príncipe para rescatarla del ogro y llevarla lejos. Esos son cuentos, cariño, le contestaba siempre. Por eso él había cambiado de plan. Sería boxeador. Como ese que en la tele había volteado a un hombre enorme con un solo golpe. Un hombre enorme y sudoroso. Y en calzoncillos. Sí, de mayor sería boxeador. Ya se enteraría papá.
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