por pcollazo | May 29, 2021 | Noticias
Hoy he tenido el honor de que mi relato Supervivientes fuera galardonado con el Primer Premio en el II Certamen literario de cuento corto Casa regional de Castilla-La Mancha de Parla.
Los relatos debían empezar con la frase extraída de El Quijote: «Venía en el coche, como después se supo, una señora vizcaína que iba a Sevilla a visitar a su hermana». Un enriquecedor desafío.
Hemos pasado un rato muy agradable en el Parque de Castilla-La Mancha en Parla. Se han leído los cinco relatos finalistas y hemos compartido un momento de buenas letras y compañerismo.
Gracias al jurado que ha destacado mi relato y mi enhorabuena al resto de finalistas porque he tenido el placer de escuchar muy buenos relatos.
Gracias a la Casa regional de Castilla-La Mancha en Parla por este apoyo a la cultura y por esta apuesta por acompañar los sueños de quienes escribimos.
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por pcollazo | May 29, 2021 | En pocas palabras, Premiados
Venía
en el coche, como después se supo, una señora vizcaína que iba a Sevilla a
visitar a su hermana. Venían también tres hermanas que regresaban a casa
después de acudir al funeral de su tía abuela Berta. Dos comerciales de esos
que hablan hasta por los codos. Un señor de Alcalá que iba a conocer a su nueva
nieta. Un trabajador que iba a pasar el fin de semana en casa después de
trabajar en la ciudad. Un joven muerto de miedo que acudía a conocer a sus
futuros suegros. Y, como no, un cura (siempre debe haber un cura en una
historia).
El
hecho de que viajaran en el vagón del silencio era en sí mismo una gran
contradicción. Porque a todos ellos les encantaba hablar, parlotear en todo
momento y con quien cuadrara.
Pero
allí estaban. Y cada vez que uno de ellos osaba a pronunciar una palabra:
“disculpe” “apoyabrazos” “ventanilla” o lo que fuera, un coro de chistidos y
lenguas chasqueadas se alzaba desde los asientos hasta formar una nube
censuradora que quedaba flotando por encima de todas las cabezas.
Los
chistidos provenían, claro está, de las personas que ocupaban los asientos del
vagón del silencio por elección propia y no porque la imaginación desenfrenada
de Lía los hubiera puesto allí.
Lía
observaba pasar el paisaje por la ventanilla. Iba demasiado de prisa como para
poder plasmarlo en una descripción clara y detallada. Por eso debía centrarse
en el interior del coche de AVE en el que viajaba. Por eso había otorgado a
cada uno de sus compañeros de viaje una historia, una personalidad, un motivo
para estar allí. Y los escribía. Los construía con ladrillos de palabras y
cemento de silencios. En un relato debe pesar tanto lo que se dice como lo que
se oculta. Y Lía ocultaba que el cura era un borracho empedernido y que la
señora vizcaína iba a visitar a su hermana para convencerla de que se hiciera
cargo de unos padres demasiado mayores y dependientes.
No
decía que el trabajador que iba a pasar el fin de semana en casa donde lo
esperaban una mujer y dos niños, había dejado a su amante en la ciudad aguardando
ansiosa que llegara el lunes. Tampoco que el joven muerto de miedo se iba a
arrepentir de hacerle caso a su novia, ni que las tres hermanas de regreso del
funeral venían peleadas a muerte a causa de la herencia de su tía.
No
lo decía, pero lo sabía. Lo dejaba caer entre líneas. Entre una frase y un
diálogo de los que sus personajes no podían pronunciar y por eso lo hacían solo
en el papel.
Cuando
el tren se detuvo con un chirrido agudo seguido de un estruendo entre dos
fogonazos, y el vagón del silencio descarriló ladeando para siempre las vidas
de sus ocupantes, los folios que Lía había estado garrapateando volaron sin sentido
por sobre las vías retorcidas, por sobre la maleza que crecía a ambos lados de
ellas y por sobre los cuerpos desmembrados de los auténticos ocupantes del
vagón.
La
mujer vizcaína, las hermanas peleadas, el trabajador infiel, el abuelo
afortunado, el joven nervioso y hasta el propio cura fueron los únicos
sobrevivientes del fatal accidente.
Y
ahora, libres de las prohibiciones, parlotean entre ellos no muy lejos del
escenario de la tragedia que poco a poco se va poblando de altisonantes sirenas.
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por pcollazo | May 15, 2021 | Noticias
Viaje relámpago a Cantabria para conocer a un grupo de gente por el que valieron la pena los kilómetros.
El Movimiento Cultural Iguña está formado por habitantes de ese fantástico valle Cántabro que tienen muchas cosas por aportar y lo hacen.
Ha sido un honor y un placer que mi relato Todo está en los libros obtuviera el Segundo Premio en el Primer Certamen de Relatos Cortos Iguña – Anievas organizado por este movimiento cultural con el apoyo de los ayuntamientos del valle y el gobierno de Cantabria.
Gracias Víctor por el trato cercano y cariñoso. Gracias Pauli por presentarme. Gracias a cada uno de los integrantes de la Asociación que han trabajado con mucho empeño para organizar un acto tan especial. Gracias a los alcaldes y a la Delegada del gobierno de Cantabria que me entregó el premio. A Paz y Miguel que unieron su música con la literatura haciéndonos pasar un rato espectacular. Gracias a la lluvia que se esperó hasta que terminara el evento. Pero sobre todo, gracias a todos y cada uno de los habitantes del valle, por ser tan acogedores, por compartir vuestra casa y abrirla para que muchos más tengamos la suerte de conocerla.
https://www.eldiariomontanes.es/region/besaya/cerca-relatos-lema-20210515130541-nt.html
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por pcollazo | May 15, 2021 | En pocas palabras, Premiados
Mamá decidió que
este verano nos iremos de vacaciones al libro de geografía de mi hermano David.
Él es mayor, y como ya terminó quinto, en su libro aparecen lugares con nombres
raros y que quedan lejos, muy lejos.
David dice que
él quiere irse a la sabana africana, que allí hay animales salvajes y se los
puede ver de cerca. Pero a mi mamá le dan un poco de miedo los leones y esas
cosas. ¿Qué os parece si nos vamos a Australia?, sugiere papá con el dedo
marcando la página 53. Nos muestra una foto de dos koalas preciosos y casi
logra convencernos, pero Laurita, la menor, es alérgica a los gatos y no
sabemos si a los koalas también. ¿Los koalas son como gatos?, pregunto. No lo
sé, pero tienen pelo y tu hermana no se lleva bien con tanto pelo, dice mi
madre. La idea de Australia queda descartada.
¿Y si vamos al
fondo del mar?, propongo entusiasmada cuando, avanzando páginas, aparece la
fotografía de una costa. Son arrecifes de coral, dice David con su voz de
sabelotodo. Pero tampoco este destino nos cuadra. En el fondo del mar no se
puede respirar, y las mascarillas se nos mojarían.
Terminamos yendo
a un pueblo de Cantabria que aparece en la página 87. Se llama Iguña y es
precioso. Tiene callecitas angostas y al final, una plaza con fuente y todo.
Mamá opina que
este año es mejor no irnos muy lejos. Que las cosas no están para grandes
aventuras con la que está cayendo.
Eso lo dice
porque el año pasado, que nos fuimos de vacaciones al libro de lengua de David,
terminamos navegando en el barco de un tal Espronceda. Yo me mareé un montón y
Laurita vomitó entre los diez cañones que tenía de un lado. Pero lo peor fue
que papá tuvo que pelear con los piratas para que nos dejaran regresar a casa.
Y el anterior,
en cambio, fueron unas vacaciones súper aburridas, la verdad. Como Laura era
todavía bebé, nos fuimos a uno de sus libros de cuentos. Solo dibujos, nada
escrito, todo rosa… Una lata. Un pato que hacía cuac, una rana que hacía
croac, un cerdo que hacía oink. Esa era toda la diversión.
Esperemos que,
en el pueblo de Cantabria las cosas sean un poco más tranquilas que en el barco
pirata, pero más divertidas que en “La granja de Tobías”. Mala pinta no tiene.
Según parece, hay un río que pasa cerca y además por las noches no hace tanto
calor como en casa.
Mamá dice que se
conforma con que no nos confinen. Pero yo me conformo con que podamos andar
mucho en bici, con que vayamos a tomar un helado en la heladería que se ve al
final de la plaza, y con que mamá, que nunca nos deja hacer cosas divertidas,
nos permita llenar unos cuantos globos de todos los colores con el agua de la
fuente.
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por pcollazo | May 11, 2021 | Noticias
Estos días he recibido una muy buena noticia. Mi microrrelato En sus zapatos ha obtenido el primer premio en el IV Certamen de microrrelatos Papel y Pluma.
Es un honor y me provoca mucho orgullo ser galardonada en mi ciudad, Alcobendas. Papel y Pluma es una asociación literaria que pone mucho esfuerzo en la difusión de la literatura y de la cultura. ¡Muchas gracias al jurado y a los integrantes de la asociación por vuestro trabajo!
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