¿Me ayudas a alcanzar la sexta final anual de REC?

¿Me ayudas a alcanzar la sexta final anual de REC?

Sí, aquí estoy otra vez. Es otra vez, no es la misma. Lo digo porque pensarás que ya has leído esto antes. Y sí, has leído algo parecido. Y sé que tal vez me has ayudado en las cinco ocasiones anteriores. Por eso me atrevo a pedirte que me acompañes también en esta.

Mi relato El bosque de los suicidas ha alcanzado la final mensual de octubre de Relatos en Cadena. Y ahora le falta dar un pasito más para llegar a la final anual. Sería la sexta consecutiva que alcanzo. Ya sabes que soy terca, aunque quede mejor llamarlo perseverancia, lo cierto es que soy terca.

Uno de los votos que me ayudarán a llegar a esa final anual, es el voto popular. Que conseguiré si logro que mucha de la gente que me apoya, como tú, me vote. Si ya lo has hecho en otras ocasiones, nunca me cansaré de agradecértelo. Y si es la primera vez ¡Bienvenid@ y gracias a ti también!

Si quieres apoyarme tienes que entrar a este link: https://escueladeescritores.com/concurso-votacion-rec/ y votar al Relato de la Semana 4. Al pie de esta página están los tres relatos finalistas mensuales para que puedas leerlos y decidir si el mío es el que más te gusta.

Importante: si estás accediendo desde el móvil, ponlo en horizontal para que se vea bien toda la página.

Un voto, un empujón hacia mi sueño. ¿Cómo no te lo voy a agradecer?

Justicia poética

Justicia poética

El bosque estaba ahí, esperando que nos decidiéramos a hacerlo. Por eso no se sorprendió cuando nos vio llegar arrastrando el cuerpo rígido mientras las poderosas botas iban abriendo dos surcos a lo largo del camino. Mamá y yo bufábamos a la par, cada uno tirando de un brazo. Lo enterramos en el claro que se abría justo al final y regresamos a casa embarrados y exhaustos. Mis hermanos supieron que no debían preguntar. Nunca más se habló de aquella noche, hasta hoy, cuando las máquinas excavadoras hallaron los huesos. Decidimos seguir callando. Tiene algo de justicia poética que justamente allí vayan a construir una nave para criar cerdos.

¿Me ayudas a alcanzar la sexta final anual de REC?

Finalista mensual octubre/21 Relatos en Cadena

Hoy mi microrrelato «El bosque de los suicidas» ha resultado seleccionado entre los tres finalistas semanales y ha pasado a la final mensual de Relatos en Cadena, el concurso organizado por el programa La Ventana de Cadena Ser y la Escuela de Escritores.

La llamada de los lunes, siempre alegra el día, y más aún si resulta que te aseguras una nueva llamada el último lunes del mes.

Muchas gracias a tod@s l@s que me habéis deseado suerte, y me habéis acompañado a través de las ondas.

En unos días, sí, no os salvaréis de eso, os pediré que me apoyéis con vuestros votos siempre que mi relato os parezca merecedor de pasar a la final anual.

Podéis escuchar mi participación en el programa a partir del minuto 36 en este link:

https://play.cadenaser.com/audio/cadenaser_laventana_20211004_180000_190000/

El bosque de los suicidas

El bosque de los suicidas

El bosque estaba ahí, esperando. Con sus sogas anudadas colgando de los árboles. Las había de todos los colores, enganchadas a mayor o menor altura, con diámetro talla adulto o niño. Para todo tipo de motivos: en forma de corazón para los despechados, redondas como ceros para los arruinados, cuadriculadas para los calculadores, emulando lágrimas para los depresivos crónicos.

El bosque estaba ahí, como última salida. Por eso aguantábamos despidos injustos, sueldos de mierda, amores perdidos, hijos descarriados, enfermedades, vacíos, ausencias y adicciones. Porque el bosque estaba ahí. Y en cualquier momento podíamos ponernos a la cola y pagar la entrada para acceder a él.

Limbo

Limbo

Aquel día de verano de 1945, Cho y Naoko iban a compartir un paseo por la ribera del río Ota al salir de la fábrica. Ella se había esmerado en peinar su lacio cabello. Él había practicado el discurso con que le declararía su amor.

Ambos faltaron a la cita y no porque quisieran hacerlo. Unas pocas horas antes alguien, a kilómetros de distancia, había decidido que nunca llegarían a formar una familia.

Ellos hubieran sido tus abuelos, cariño. Yo hubiera sido tu madre, y ambas tendríamos el pelo liso de la abuela Cho.  Aquel hombre tan simpático que siempre nos ronda, sería tu padre.  Una pena que nos dejaran así, olvidados. Ahora, con tantos como somos aquí, difícil será tener otra oportunidad.