En pocas palabras

Batacazo

Le deseé que tuviera un buen turno. Ella agitó el cubilete y el sonido óseo de los dados atravesó la penumbra junto con su sonrisa desafiante. Fingí taparme los ojos justo cuando ella descubría el póker de ases que le daba la victoria. Me regodeé en su mirada de...

Un día once

Le deseé que tuviera un buen turno y arrastré mis pies hacia la salida. Llevaba veintiséis horas sin dormir. Mientras colgaba la bata, cerré los ojos para borrar las gasas manchadas, el rojo, los rictus de dolor, el olor a quemado, los gritos yacentes y el silencio...

Capicúa

Luego cruzó el pasillo, bajó al sótano y mató al prisionero.  Cuando regresó, su expresión no había cambiado. Sólo yo pude ver un ligero temblor en la comisura de su boca. Peinó hacia atrás sus cuatro pelos mal plantados, se miró al espejo y salió sin hablar. Todos...

Solo

La vergüenza que nos ganamos aquella noche, en cambio, nos acompañaría para siempre. No creas, no a todos…. A mí sí, y a ti, estoy seguro…. Te equivocas, hace rato que he perdido la vergüenza… ¿Me dirás que nunca te acuerdas de ese momento, cuando mi padre abrió la...

Final

La vergüenza que nos ganamos aquella noche, en cambio, nos acompañaría para siempre. Elena cerró el libro y lo abrazó contra su pecho. Acunándolo. Ahogó un sollozo quedo, que inoportuno se instaló en su garganta, como si asomado a un acantilado, estuviera a punto de...

Despedida

Papá, ¿tú no tienes frío? …  ¿Cómo lo vamos a dejar ahí solo, mamá?... Rosario tomó su mano y lo obligó a caminar hacia la salida del cementerio.

Sangre azul

Nuestros mismos ojos, nuestras mismas manos, dos pies, un corazón, un cerebro…  Como nosotros, Carlitos. ¿Y entonces como tienen sangre azul?                              No tienen sangre azul, hijo. Es un modo de decir… ¿Acaso tú los ves distintos a ti o a mí? Claro,...

Invierno

Papá, ¿tú no tienes frío? Mira cómo tienes las manos heladas… Mamá nunca nos dejaba salir sin guantes. Decía que no era propio de señoritas de buena familia. Y nosotros siempre hemos sido  buena familia, ¿verdad, papá?   Lo de Alicia… eso no cuenta… ella se lo...

De noche

Papá, ¿tú no tienes frío? decía cada noche Clara, toda ojos, atisbando en la oscuridad. Él la abrazaba hasta que se quedaba dormida y nunca le confesaba que sí tenía frío. A pesar de que la humedad del suelo se le colaba en los huesos a través de los cartones. Le daba...

Cómplices

Mucho me temo que vienen a rescatarme. Dirán que me estás consumiendo, que acabarás conmigo. Tú no escuches. La jeringuilla en equilibrio en el borde del lavabo no responde, pero tiembla cuando los golpes en la puerta trabada arrecian. Juan, ¡ábrenos!. Te ayudaremos…...

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