Papá, ¿tú no tienes frío? Mira cómo tienes las manos heladas… Mamá nunca nos dejaba salir sin guantes. Decía que no era propio de señoritas de buena familia. Y nosotros siempre hemos sido buena familia, ¿verdad, papá?
Lo de Alicia… eso no cuenta… ella se lo buscó, decía mamá y callabas tú. Nos quitamos la mancha como cuando mamá frotaba con jabón de lagarto nuestras camisas blancas. Siempre impecables y almidonadas. ¿No dices nada, papá? Supongo que no quieres recordar. No importa, yo recuerdo por todos. Tú quédate ahí tieso y pálido. Te dejaré las ventanas abiertas. Total ¿tú no sientes nada, verdad papá?
