Diosa

Diosa

Mi madre es como esas diosas hindúes de seis brazos.  Puede acarrear una montaña de toallas, el bolso con los pañales de Anita, el agua, la merienda, dos esterillas, una silla plegable, cubos, palitas, dos balones, las chanclas de todos, la sombrilla…  Con sus seis manos nos embadurna de protector mientras nos riega con recomendaciones. Luego, hace como que lee, aunque ronca despacito.

Entonces, como hermano mayor que soy,  tomo el mando. Evito que Anita coma arena y que Joaquín patee a Carlitos.  Termino agotado. Cuando mamá despierta, la miro evitando decirle cuanto la quiero. Se pondría a llorar y tiene la cara llena de arena.

Finalista en el VI Concurso de Microrrelatos Lenteja de Tierra de Campos

Finalista en el VI Concurso de Microrrelatos Lenteja de Tierra de Campos

Esta semana he recibido una buena noticia. Mi microrrelato «Población no activa» ha resultado finalista en el VI Concurso de Microrrelatos Lenteja de Tierra De Campos.

Se trata de un concurso organizado por el Consejo Regulador de la Indicación Geográfica Protegida Lenteja de Tierra de Campos. En los relatos tenían que estar presentes las lentejas.

El ser finalista me ha ofrecido la oportunidad de escuchar mi texto en la grabación que ofrecen desde la organización (haz click aquí para escucharlo al pie del enlace). ¡Muchas gracias Lenteja de Tierra de Campos!

Diosa

Población no activa

Teníamos que ser prácticos. Dejarlo en su mecedora, considerando que ocupa gran parte de la sala, y que tampoco lo haría sentir mejor, no tenía sentido. Una vez que el funcionario firmó el papel que certificaba que el abuelo estaba vivo y se fue, apartamos el plato de lentejas que tenía frente a él, lo desinflamos, lo doblamos en cuatro y lo volvimos a guardar en el armario alto del pasillo. Llevamos la mecedora al trastero.

Y de inmediato devolvimos el gato que sentábamos en su regazo para darle más credibilidad a la escena, a la vecina del cuarto. Nos lo alquilaba por horas. Y la pensión del abuelo tampoco daba para tanto.

Diosa

Veinte poemas

Tú no sabes leer poesía,

yo no sé escribirla:

el amor estaba servido.

Nos aferramos a la coincidencia

como a un beso ardiendo.

Yo fingí ignorar

tu biblioteca plagada de versos.

Tú simulaste no advertir

las sinalefas e hipérboles

asomando al bolsillo de mi paladar.

Tú no sabes leer poesía,

y nunca te escribí una hasta hoy.

Yo no sé escribirla,

y nunca me leíste esa que ahora lees.

Silente,

junto a la ventana

huérfana de golondrinas oscuras,

en esta noche de adioses

en que podría recitarte los versos más tristes.

Y sin embargo,

por primera vez te escribo

veinte poemas de amor.

Desesperado.

En la final anual de REC 2018/2019 (¡y va la tercera!)

En la final anual de REC 2018/2019 (¡y va la tercera!)

Siempre he pensado que hay que luchar por las cosas que quieres, y que cuanto más empeño les pones, más las disfrutas al conseguirlas.

Hoy, he tenido la suerte de comprobarlo cuando mi relato Perseidas consiguió colarse en la final anual de Relatos en Cadena, el concurso organizado por el programa La Ventana de Cadena Ser y la Escuela de Escritores.

No solo he tenido esa suerte si no que también he podido comprobar la cantidad de gente que me quiere, que me aprecia y me apoya y que se ha tomado el trabajo de votarme. 205 votos que son como 205 soles que no puedo más que agradecer a todos vosotros. A quienes me habéis ayudado con un ratito de vuestro tiempo, a quienes habéis compartido mi mensaje, y a quienes me habéis hecho llegar vuestro apoyo y aliento.

Estar por tercer vez consecutiva en la final de este codiciado concurso es un sueño y una hazaña para mí. Lo es, porque hay detrás mucho trabajo, muchos relatos que han quedado en el camino, y mucha tozudez, que es lo que me permitió llegar otra vez hasta aquí.

GRACIAS, muchas GRACIAS por tanto cariño y apoyo.

Si no habéis podido escucharlo, y queréis hacerlo, podéis hacerlo aquí (desde el minuto 34)