Cuatro mentiras

Cuatro mentiras

Le obligaron a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos de trabajar en el campo. El mayor los señaló con gesto despectivo.

—Tú ya no estás para estas cosas, papá

El pequeño pronunció sin reparos:

—Ni para estar solo en esta casa

Y la del medio agregó:

—Los niños estarán felices si vienes a vivir con nosotros.

Una, dos, tres mentiras: Había trabajado todo el día; no estaba solo, ella seguía en la casa; y para los chavales no era más que un viejo cascarrabias.

Pronunció la cuarta: cuando vuelva, no quiero veros aquí. Luego se puso en pie para ir al granero a dar de comer a las gallinas.

Epílogo azul

Epílogo azul

Los sorprendí a punto de sentarse a cenar. La fuente sobre la mesa estaba llena de perdices. Ella aún tenía ese brillo de estrellitas en la mirada y canturreaba las notas de un vals. Él había dejado la impecable chaqueta azul tirada con desidia sobre el sofá. Ella le sugirió que la colgara en su lugar. Él dijo desconocer cuál era tal sitio. Ella le explicó que su estatus de príncipe había caducado. Y que el azul de su sangre no lo eximía de sus obligaciones. Él, ofendido, hizo un comentario dando a entender que es evidente que un beso no hace princesa a nadie. A lo que ella replicó que el que nace rana, rana se queda. Él masculló un real insulto. Ella hizo añicos su zapato de cristal contra la mesa.

Cerré el libro. Nunca debí seguir leyendo más allá de la palabra Fin.

Relato seleccionado en la convocatoria Azul de Esta Noche te Cuento

En la primera final semanal 2020 de REC

En la primera final semanal 2020 de REC

Los deseos son a veces intangibles. Y es cierto que cuando obtenemos lo deseado, deseamos más.

En este caso, no puedo negar que me hubiera gustado que mi relato Deseos pasara a la final mensual de enero. Pero cuando lo escribí, me conformaba con que estuviera en la final semanal. Y ahí estuvo. Y lo cierto es que no me puedo quejar.

No tengo derecho a hacerlo después de haber estado en tres de las cuatro finales semanales de diciembre, en la mensual de diciembre y completar récord con esta primera semanal de enero.

Agradezco a La Ventana y a la Escuela de Escritores esta excusa que me obliga a escribir y a intentar superarme cada semana. Y a toda la gente que me acompaña antes, durante y después del programa. Personas que siempre tienen palabras de apoyo y de cariño y que hacen que todo valga la pena.

¡A seguir intentándolo!

En la primera final semanal 2020 de REC

Deseos

Había pedido a los Reyes que le devolvieran a su papá, al ratón Pérez que se lo dejara doblado bajo la almohada a cambio de dos colmillos, al ángel de la guarda que lo buscara entre las nubes con formas de elefante que eran sus preferidas, al diente de león soplado, que lo hiciera aparecer cualquier tarde a la salida del cole, al trébol de cuatro hojas encontrado después de meses de rastreos, que lo despertara de un susto, y a la pestaña apretada entre sus dedos, que lo hiciera resucitar. A su mamá, en cambio, no se animaba a pedirle que dejara de mentir con aquello del largo viaje.

Mi balance REC 2019

Mi balance REC 2019

El lunes, a pesar de vuestro generoso apoyo traducido en 228 votos que son como soles para mí, no he podido llegar a la final anual de Relatos en Cadena de esta temporada.

Habrá que seguir intentándolo. Porque me divierte, porque me obliga a escribir cada semana muchas historias distintas, y porque eso de llegar a la terraza de la Ser en julio es una verdadera pasada.

Coincidiendo con el fin de este año, quiero hacer un balance de mi paso por el concurso esta temporada. De septiembre a diciembre he estado en cuatro finales semanales (tres de ellas en diciembre), una mensual, la de diciembre, y he escrito nada menos que 112 relatos en 13 semanas de concurso. Creo que esto último es lo más importante de todo este balance.

El 2020 me encontrará con fuerzas renovadas para seguir peleando por mis sueños.

Muchas gracias por estar siempre allí, acompañándome.

¡FELIZ 2020!