Los deseos son a veces intangibles. Y es cierto que cuando obtenemos lo deseado, deseamos más.

En este caso, no puedo negar que me hubiera gustado que mi relato Deseos pasara a la final mensual de enero. Pero cuando lo escribí, me conformaba con que estuviera en la final semanal. Y ahí estuvo. Y lo cierto es que no me puedo quejar.

No tengo derecho a hacerlo después de haber estado en tres de las cuatro finales semanales de diciembre, en la mensual de diciembre y completar récord con esta primera semanal de enero.

Agradezco a La Ventana y a la Escuela de Escritores esta excusa que me obliga a escribir y a intentar superarme cada semana. Y a toda la gente que me acompaña antes, durante y después del programa. Personas que siempre tienen palabras de apoyo y de cariño y que hacen que todo valga la pena.

¡A seguir intentándolo!

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