por pcollazo | Jun 20, 2015 | En pocas palabras, Premiados
Salió a fumar disuadiendo a las amigas solícitas que la querían acompañar. Llevaba toda la noche sentada en un sillón, escuchando loas hacia su marido que yacía muerto del otro lado del cristal. El aire del amanecer inminente, salió a su encuentro. Y la figura ovillada, que sentada en el bordillo se balanceaba delante y atrás. Era la estampa del dolor. Envidió sus lágrimas. De la figura ovillada surgió una mujer que la miró entre temerosa y avergonzada. Ella la reconoció, aunque hubiera preferido no hacerlo. Su marido la había negado tantas veces. Sólo dijo: pasa, si te quieres despedir.
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por pcollazo | Jun 13, 2015 | En pocas palabras, Premiados
Habían quedado en el cuarto pasillo de Ciencias, estante veinticuatro. Allí, entre campos electromagnéticos, fuerzas cinéticas, y agujeros negros, nadie los reconocería. El conejo, reloj en mano, llegó puntual como era de esperar. En cambio, el pequeño príncipe rubio se retrasó. Su planeta quedaba muy lejos. Tal como habían acordado, intercambiaron trece naipes de corazones por una rosa con espinas. Desde entonces, la reina roja ordena cortar la cabeza de todos los elefantes, que engullidos por boas, parecen sombreros; mientras que Alicia crece de modo denodado luego de hacer caso a la rosa que en su letrero ordena “Huéleme”.
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por pcollazo | Jun 10, 2015 | En pocas palabras, Premiados
La intención de seguir siendo sólo amigos no es más que una estrategia. Ambos lo saben. Como en una partida de ajedrez, el primero que revele sus verdaderos propósitos, estará perdido. Avanzan casillas, silenciosos. Trazan diagonales de alfiles, precisos saltos de caballo para aproximarse al objetivo, tocándose sólo con la mirada. La tensión se dibuja en los dedos inquietos junto al tablero, en el modo brusco en que detienen alternativamente el reloj. Ella deja descubierta su dama blanca y él sin dudarlo pronuncia el primer jaque. Demasiado tarde, se percata de la trampa. Ella ha volcado su rey sobre la cuadrícula, y sin piedad, cabalga sobre él.
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por pcollazo | Jun 6, 2015 | En pocas palabras
El incómodo cadáver del mediador familiar permaneció en exhibición durante una semana. Después, cuando las aves habían ahondado las cuencas de sus ojos, por orden del rey fue reemplazado por el de la reina, madre de los príncipes. El rey se aseguró de que los niños presenciaran las ejecuciones. Como a pesar de sus advertencias, fueron incapaces de mantener sus portes principescos y no llorar, también tuvo que acabar con ellos. Y colorín colorado…
Los niños pálidos y mudos observaban el rostro amable de su cuidadora que sonreía como si acabara de cantarles una nana. Por primera vez en dos meses, aquella noche la niñera durmió.
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por pcollazo | Jun 1, 2015 | En pocas palabras
– La inquisición no tardará en llegar y esto será considerado herejía – proclamaba la mujer, ojos inyectados en sangre, voz apocalíptica – Los pactos con el diablo nunca terminan bien. Pactar con esas fuerzas oscuras, sólo os conducirá al infierno – hizo una teatral pausa esperando los aplausos que no llegaron – Ninguna persona de bien – prosiguió – debería negociar con los enviados del demonio de cabello recogido. Apartemos viejas rencillas, amigos rojos y naranjas, hagamos un frente común en oposición al mal.
Con estas palabras, la lideresa abandonó el atrio tan dignamente como pudo, entre abucheos, empellones y tomatazos que la plebe enardecida, no dudó en prodigarle.
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por pcollazo | May 26, 2015 | En pocas palabras
Para Joan Manuel Serrat, que sin saberlo ha desordenado la antología de mi vida
De vez en cuando la vida te besa en la boca y el Carrusel del Furo está esperándote para decirte cómo alucina un niño. Y hay niños silvestres, amores imposibles, camas anchas, mujeres sentadas para siempre en una estación esperando lo que ya no puede regresar. Pero eso no impide que la fiesta nos aglutine, subiendo la cuesta, como si la noche fuera de San Juan aunque sea mayo, y hayan pasado más de veinte años desde que teníamos veinte años.
En ese territorio, en que las palabras de amor se pronuncian con la voz de los quince años, y vuelan como una carta que se lleva el viento a ninguna parte, a ningún buzón, no hay sitio para los que usan la colonia y el olor para ocultar oscuras intenciones. Y sin embargo están presentes, sólo para que sepan que todos tenemos algo personal contra ellos. Que para la libertad tenemos más corazones que arenas en el pecho. Y que caminando hacemos camino, cantando golpe a golpe, verso a verso, sin importar si desafinamos o no.
Porque para afinar ya está él ahí, llenando el escenario de poesía, la noche de estrellas, el aire de música. Bendita música a cuyos atardeceres rojos se han acostumbrado mis ojos.
Y con la resaca a cuestas, no hago otra cosa que pensar en tantas cosas como evocan esas canciones que me han acompañado durante toda la vida. Haciéndome creer que yo también he nacido un poco en el Mediterráneo, que yo también tuve diez años y un gato peludo funámbulo y necio. Que yo también, y un poco gracias a ese señor pequeño que llena el espacio del teatro y tantos momentos de mi vida, suelo hacer como que espero a las musas mientras escribo. Porque ellas… Ellas siempre están de vacaciones.
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