La intención de seguir siendo sólo amigos no es más que una estrategia. Ambos lo saben. Como en una partida de ajedrez, el primero que revele sus verdaderos propósitos, estará perdido. Avanzan casillas, silenciosos. Trazan diagonales de alfiles, precisos saltos de caballo para aproximarse al objetivo, tocándose sólo con la mirada. La tensión se dibuja en los dedos inquietos junto al tablero, en el modo brusco en que detienen alternativamente el reloj. Ella deja descubierta su dama blanca y él sin dudarlo pronuncia el primer jaque. Demasiado tarde, se percata de la trampa. Ella ha volcado su rey sobre la cuadrícula, y sin piedad, cabalga sobre él.

[…] lunes pasado, mi relato “Jaque mate” ha recibido el Primer Premio en el cuarto certamen de microrrelatos “Escríbeme una foto” […]