por pcollazo | Jul 1, 2017 | En pocas palabras
Abandonan, primero uno y luego el otro, la habitación del hotel. Aunque les espera la misma reunión, en la misma oficina, del mismo rascacielos, les incomoda acudir juntos.
No es el primer viaje de negocios compartido.
Rubén coge el ascensor recordando con nostalgia la eterna complicidad, las horas trabajadas codo a codo. La forma en que naturalmente ese tiempo compartido ha ido trocando de lo profesional a lo personal. No sabe con qué Mauro se encontrará una vez que la reunión con los americanos termine. Teme que sea con un Mauro asustado o arrepentido. Con un Mauro que tire de orgullo masculino para no reconocerse ante este espejo compartido en el que se han mirado por primera vez.
Mientras, Mauro desayuna en un Starbucks. Junta valor para llamar a su mujer. Ella dirá que le echa mucho de menos. Que los niños esperan que regrese pronto, que no olvide que les ha prometido una sorpresa especial. Preguntará qué tal todo, qué tal Rubén y él no sabrá responderle un falso como siempre. Decide no llamar. Bastante difícil resultará verlo trajeado ante los clientes, y no poder evitar recordarlo desnudo y sudoroso sobre la única cama desecha de su cuarto de hotel.
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por pcollazo | Jul 1, 2017 | En pocas palabras
Se casaba de blanco, fundamental para su familia. Su padre la llevaba henchido de orgullo hacia el altar, su madre lagrimeaba en primera fila, y Camila lloraba a moco tendido en la última. El novio poco importaba. El vestido, menos aún. Importaba Camila, a quien todos creían solo su amiga.
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por pcollazo | Jul 1, 2017 | En pocas palabras
Mario cena mirando la tele. Las sobras del domingo o del jueves, no lo sabe. El microondas es su mejor amigo. Mientras lo mira girar, suele contarle qué tal ha ido el trabajo, o que él una vez más, no le ha cogido el teléfono. Cuando su intermitente respuesta llega, interpreta, según el día, que le aconseja tragarse el orgullo e insistir, o mejor darlo por perdido: él no está preparado para salir del armario. Su microondas, que ha sido testigo de tantas solitarias y adustas cenas, suele tener razón. Cuando se equivoca y cuando no. Por eso, prefiere cenar mirando la tele. Últimamente sus pitidos opinan que debería olvidarlo.
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por pcollazo | Jul 1, 2017 | En pocas palabras
– Se veía venir. Te he dicho que había que cambiar esa cerradura – reprocha mi abuela.
Mi madre la mira con odio.
– Cariño, sal del armario –insiste a mi hermano. Pero él niega tozudo, con algo que confundo con el orgullo. Que no, que no lo hará.
No entiendo por qué discuten sobre cerraduras y armarios, si están sentados en nuestro cuarto. Nadie está encerrado.
– Si papá se entera, me mata – dice él – o se muere.
Entonces comprendo la gravedad del asunto. Mi abuela me manda a la sala. Están hablando cosas de mayores.
Escucho la llave de papá al otro lado de la puerta de casa. Corro a echar el pasador. Habrá que cambiar la cerradura nomás.
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por pcollazo | Jun 16, 2017 | En pocas palabras
Mira el último tramo de las noticias para aprender las palabras que desgranará en el ascensor ante su somnolienta vecina. Como ella siempre habla del tiempo, pretende impresionarla. Menciona isobaras, anticiclones, presiones, viento de levante, borrascas. Ella lo mira asombrada, no por sus repentinos conocimientos, sino por la escarcha sobre sus hombros, la tormenta eléctrica que anida en su cabeza, y el cielo despejado que amanece en su cinturón. Sonríe complacida. Puede que sea un friki, pero le gusta.
Un huracán lo atrapa en planta baja. Se aleja. Ella desea con todas sus fuerzas una nevada copiosa que les impida salir al exterior.
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por pcollazo | Jun 2, 2017 | En pocas palabras, Noticias
Hoy, he invitado a mi blog a alguien muy especial. Mi hijo Mariano, que ha resultado ganador del XXVIII CERTAMEN LITERARIO del IES Severo Ochoa de Alcobendas en la categoría Primero y Segundo de ESO con su relato S.O.S. (01010011 01001111 01010011).
El desafío consistía en escribir un relato corto que incluyera la frase «Podía llegar un día en que se reconocieran las cosas por sus inscripciones» perteneciente a la novela perteneciente a Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez de cuya publicación se cumplen cincuenta años.
Con el orgullo de madre y escritora, hago este sitio especial en mi casa de letras a Mariano.
S.O.S. (01010011 01001111 01010011)
Hubo un momento en que empezaron a morirse las cosas. Ya nadie utilizaba monedas ni billetes, se pagaba todo con los móviles. Los libros con olor a libro murieron en una última reedición de El Quijote y fueron reemplazados por los eBooks. Las sonrisas eran emoticonos amarillos con bocas curvadas. Los amigos eran un simple número que cuanto más grande mejor. Y los aplausos, proviniendo de un armonioso ritmo, se convirtieron en un ícono de dos palmas juntas. Nadie navegaba por el mar, por lo que las aguas azules se transformaron en la gran red de redes: Internet.
Cada objeto desaparecido era enterrado con grandes ceremonias en el Cementerio de las cosas perdidas. Y cada uno era acompañado de una lápida con una inscripción donde se detallaba su nombre y la utilidad que habían tenido cuando aún estaban vivos.
Al principio todos creíamos que enterrar las cosas viejas era algo natural, consecuencia del progreso. Pero cuando el Cementerio de las cosas perdidas empezó a crecer y crecer, mientras las cosas verdaderas del mundo eran cada vez menos, empezamos a preocuparnos.
Podía llegar un día en que se reconocieran las cosas por sus inscripciones y ya nadie recordara cómo habían sido de verdad. Porque las habíamos sustituido por objetos virtuales, que en realidad, dándole un par de vueltas, no existían.
Un corazón saliendo al vuelo desde una boca fruncida, nunca será un beso de verdad. En una videollamada, nunca sentirás a la otra persona. La vida no tiene Control Z, no puedes deshacer lo ya hecho. Y definitivamente, mirar el mundo detrás de unas gafas de realidad virtual, no será conocer mundo de verdad.
La, ya vieja, generación de personas que recordaba los tiempos en que lo virtual todavía convivía con lo real, advertían que esto era peligroso porque podríamos llegar a extinguirnos.
Y razón no les faltaba. De hecho, yo estoy escribiendo esto en ordenador porque no tengo papel, de hecho hace tres días que no bebo agua pero no tengo sed. De hecho llevo una semana sin ver a mi familia, aunque están en la habitación de al lado. De hecho esta rigidez metálica en mis brazos y piernas no me desagrada. De hecho no puedo llorar y tal vez debería hacerlo. Hecho de tengo no frío. Hecho de s4l4 v24 n5m2r4s. ¡S4c4rr4! ¡83 79 83! ¡01010011 01001111 01010011!
Mariano Crespo Collazo
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