por pcollazo | Nov 19, 2016 | En pocas palabras
Tras la ventana, la pata de una mosca, las hojas del rosal, mi balcón en invierno, la reja blanca, la calzada húmeda, un coche azul, un niño con mochila, el barrio desperezándose, la ciudad, los suburbios, el campo desteñido, la playa, el océano, la silueta lejana de otro continente. Su costa, el acantilado, la carretera, una aldea, un pueblo, tu ciudad. La calzada agrietada, un coche azul, un niño sin mochila, una reja blanca, tu balcón en verano, el rosal, las alas de una mosca, sus patas en tu ventana. Y tras ella, tú. Que no piensas ya en mí.
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por pcollazo | Nov 12, 2016 | Noticias
Esta semana he recibido otra buena noticia: mi relato Otra carrera, ha obtenido el primer premio en el IV Concurso de microrrelatos San Silvestre Salmantina.
Quiero agradecer al jurado esta distinción, así como también las halagadoras palabras que me han dedicado al comunicarme el premio.
Quiero agradecer también a Jero Hernández, que nos animó a los participantes de Esta noche te cuento a participar.
Otra gran alegría que no hace más que fortalecer mi decisión de seguir corriendo carreras.
¡Gracias a todos por el constante apoyo!
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por pcollazo | Nov 12, 2016 | En pocas palabras, Premiados
Apagó el despertador mucho antes de que sonara. Se deslizó despacio fuera de la cama para no perturbar a la oscura figura extendida a su lado. Lo hizo por costumbre, porque en realidad sabía que no despertaría. Hurgó en el fondo del cajón y extrajo el dorsal. Allí había permanecido oculto para que él no pudiera prohibirle participar. La sonrisa culpable se convirtió en risa de satisfacción cuando se miró al espejo, preparada ya. Las mallas de color brillante que no tenía permitido usar, el impensable top, las zapatillas recién compradas.
Acomodó su pelo largo en una coleta. Usó una capa precisa de maquillaje para disimular con maestría el último golpe. Sabiendo que era exactamente eso: el último. No se despidió del cuerpo inerte de la habitación.
Al salir de casa, el cielo de Salamanca le confirmó que ese era el día. Ya podía correr su siguiente carrera.
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por pcollazo | Nov 11, 2016 | En pocas palabras
No sé cuándo empezó. Tal vez haya sido hace tiempo, pero hasta ahora no quise darme cuenta. Él me decía: Dulcinea (porque entonces me llamaba así), por ti haría cualquier cosa. Entonces yo le pedía que escalara el Everest, y él me traía el más bello copo de nieve de su cima. Pero él insistía: ¿quieres que te baje la luna? A mí me daba un poco de apuro pedirle que emprendiera semejante cruzada, pero al final, accedía. Al poco tiempo ahí tenía la luna sobre la mesa de la cocina y nos la comíamos a cucharadas.
Cuando dejó de llamarme Dulcinea, debí detectar la señal de alerta. Pero tampoco le di tanta importancia. Nea, ¿quieres que le robe a la reina de corazones un pimpollo de su mejor rosal para ti? Y yo, aunque pensaba que tal vez era demasiado peligroso, porque todos sabemos la debilidad que la reina tiene por las cabezas masculinas, lo dejaba hacer. Pero cuando me entregaba la rosa, pinchaba mis dedos y me desangraba un poco, lo justo como para que él tuviera que pedir perdón.
Sus ofrecimientos comenzaron a ser menos atractivos. Más bien digamos que se tornaron en burdos intentos por mantener mi amor. Ne, ¿quieres que te prepare un té? ¿Te enciendo las luces para que puedas leer mejor? ¿Compro algo para esta noche? Empecé a verlo como lo que en realidad es: un simple mortal.
Anoche, después de una cena a la que invitamos al silencio a sentarse con nosotros, dijo que teníamos que hablar. Ne, tenemos que hablar. Eso dijo. Como en las películas. Y enseguida espetó su archiconocido ¿qué te pasa? ¿es que ya no me quieres?
Y yo decidí ponerlo a prueba. Le dije que las cosas habían cambiado demasiado y que era él quien ya no me quería. Él lo negó. Tendrás que demostrármelo, lo desafié. ¿Cómo?, preguntó.
Y entonces se me ocurrió eso de que si me quería de verdad, durante la noche tendría que bajarme al menos diez estrellas. Pero, N…, intentó protestar (¡ya ni siquiera me llamaba Ne!) Le cerré la puerta de nuestro cuarto en la cara.
Acabo de despertar y él no está. Seguro que no se ha preocupado de hacer lo que le he pedido.
Salgo de casa atraída por unas luces que se ven desde la ventana. Tal vez sí lo haya conseguido después de todo, me digo. Pero no. Sobre el solar de enfrente hay seis, ocho, diez bombillas gigantes desparramadas. Me acerco a tocarlas, aún están tibias y desprenden una luz amarillenta, pero van perdiendo brillo a cada segundo.
Él se ha ido, lo sé. Como sé, sin mirarlo, que el cielo se ha quedado sin estrellas.
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por pcollazo | Oct 31, 2016 | Noticias
Hoy, hemos dado un paso más y ya estamos en la final anual de Relatos en Cadena, el concurso organizado por el programa La Ventana de Cadena Ser y la Escuela de Escritores. Mi relato Planta infantil, ha resultado ganador mensual.
Hablo en plural porque este paso no hubiera sido posible sin el apoyo de mucha gente que me ha votado (160 valiosísimos votos, que me dieron un empujón muy importante). Tengo 160 razones (y muchas más también) para sentirme orgullosa de tener unos amigos y unos compañeros de letras que me acompañan siempre.
Muchas gracias a los que me habéis votado, a los que no habéis podido, y a los que simplemente, no lo habéis hecho. Gracias por todos los mensajes de apoyo y felicitación recibidos durante estos días. Han sido muy importantes para mí.
Ha sido una final muy reñida. Los textos de mis compañeros (Paloma Hidalgo y Javier Urraca) eran muy buenos. Mi sincera enhorabuena a ambos por haber llegado hasta aquí. Todos sabemos lo difícil que es.
Si no me habéis escuchado y queréis ver cómo ha ido el directo, podéis escucharlo aquí (desde el minuto 24).
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