por pcollazo | Ene 2, 2017 | En pocas palabras
Al otro lado de la ventana, un caballito de madera, la chimenea encendida, mi goma Milán, biscocho de yogur, el delantal de mamá, las trenzas de Alicia, el cenicero de papá. Música en el tocadiscos, la piel blanca de Aurora, mis primeros vaqueros. Un abrazo apretado sobre mi uniforme de instrucción. Mi madre gritando “No piséis lo fregado”. Los envoltorios de navidad rasgados. Lágrimas emocionadas y cigarros de felicitación. Los zapatos de mis niños sobre el sofá con el inaudito consentimiento de los dueños de casa. Mi madre mirando sola la tele. Su sillón vacío.
Con los ojos nublados, alineo el cartel de “En venta”.
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por pcollazo | Ene 2, 2017 | En pocas palabras
Cuando se prendieron las cortinas de la cocina, mamá puso el grito en el cielo. Mi hermana Sara, sosteniendo aún las cerillas, la desafió a ir a buscarlo. Lo iba a necesitar. Mamá me dejó a cargo y salió por la ventana. Sara me sobornó con su mejor sonrisa batracia, todos sus helados del verano, y la mitad de sus porciones de turrón de navidad.
Cuando mamá regresó, las cosas se me habían ido de las manos. Sara usaba las cortinas chamuscadas como velo, y estaba a punto de casarse con nuestro hámster a quien había vestido de etiqueta envolviéndolo con la corbata de papá. Yo, que oficiaba de sacerdote, me quedé en blanco. A mamá volvió a escapársele el grito. Tuvo que ir de nuevo a por él.
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por pcollazo | Ene 2, 2017 | En pocas palabras
Como cada día, va directamente a la última página del periódico gratuito para leer el horóscopo. Amor: Estarás bien rodeado de las personas que te quieren. Disimula una carcajada porque está rodeado de gente, pero son todos desconocidos. Desde que se ha quedado sin trabajo su mujer lo ha abandonado y no le permite ver a los niños. Salud: mantén una dieta equilibrada. Dieta puede ser, pero equilibrada… Hace días que come arroz o pasta o pasta o arroz. Los escasos veinte euros que tiene en el bolsillo y que debe estirar hasta fin de mes, no le permiten más. Trabajo: sigue esforzándote y pronto ascenderás. Como no se refiera a la escalera de la oficina de empleos… Lleva cinco horas haciendo cola para que le sellen un papel. Tu número de la suerte:… La fila empieza a avanzar. Dobla el periódico y lo echa en una papelera. No lee el 543 que será el número que se llevará el premio gordo de la lotería de Navidad. Mejor. Él jamás invertiría sus últimos veinte euros en un décimo. Nunca ha creído en los horóscopos.
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por pcollazo | Ene 2, 2017 | En pocas palabras
Te he olvidado. Por completo. Tu manía de acomodar los libros alfabéticamente, el color rojo de tu cepillo de dientes, el nombre de tu gato Armando y la forma asimétrica de tu risa con el colmillo izquierdo asomándose más. No recuerdo que nos conocimos en abril, ni que llevabas una camiseta amarilla. Ni idea de que tu escritor preferido se llama Paul, ni de que odias la navidad. No recuerdo siquiera el sabor dulce de tu nombre. Porque por suerte te he olvidado. Tanto, que cuando el labio te tiembla, como ahora, no recuerdo que estás a punto de mentir.
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por pcollazo | Dic 23, 2016 | En pocas palabras
Lleva semanas preparando esta reunión. Su carrera entera depende de la aprobación del proyecto en que tanto ha trabajado. Ha llegado temprano para no dejar nada librado al azar. El proyector, las botellas de agua, su portátil conectado, la corbata bien anudada y la sonrisa adherida con firmeza sobre la boca.
Cuando al fin todos se han sentado, los cafés han dejado de distraer las conversaciones, y un silencio de bostezos contenidos se ha apoderado de la sala, su jefe comienza a hablar. Lo presenta como el mayor experto europeo en el tema y detalla su trayectoria mientras halaga su profesionalidad. Se acerca el momento de hablar y él repite para sí las palabras con que planea empezar su intervención. Entonces, su teléfono empieza a vibrar silencioso. En la pantalla las palabras “Colegio Matías” titilan insistentes cuando comienza a hablar. Las primeras frases salen automáticas. Nerviosas, abruptas, pero coherentes. Sin embargo, cuando la pantalla negra de su teléfono vuelve a titilar con las mismas palabras, entiende que tiene que coger esa llamada. Si insisten es por algo, piensa mientras avanza la presentación sin explicar la última transparencia. Disculpen, dice. Y cogiendo el teléfono abandona la sala, mientras explica lo de los objetivos a largo plazo. No recuerda cómo ha llegado al hospital, ni es consciente de lo que sigue diciendo en aquella sala repleta de hombres trajeados y mujeres perfumadas. Los médicos dicen que la situación es crítica y que hay que esperar. Y él se sienta en una butaca de metal con la garganta anudada. Su niño no puede morir, por más que la portería se haya caído sobre él. Avanza a la siguiente transparencia mientras asegura que el margen de beneficio será del veinte por ciento solo en el primer año. Su ex mujer llora en silencio en la otra punta del pasillo. Alguien le hace la pregunta que ha previsto. Es una inversión segura y le diré por qué, asevera. Una bata blanca se acerca y pronuncia el nombre de Matías. Él y su ex se ponen en pie y se apresuran ante el hombre, ansiosos por escuchar las novedades. Observemos la evolución del mercado en los últimos cinco años, enuncia, mientras muestra la transparencia del gráfico de barras. Lo siento mucho, murmura la bata blanca. Su exmujer se deja caer de rodillas sobre las baldosas blancas. Él no sabe qué debe hacer y avanza hasta el final de la presentación. ¿Alguna pregunta?, se lee junto al logo de su empresa. ¿Alguna pregunta?, repite la bata blanca. Entiendo que es muy difícil, pero pensad que podéis salvar la vida de otro niño.
Desconecta el ordenador y la sala se queda a oscuras. Como toda su vida.
Escrito para los Viernes Creativos a partir de esta fotografía de Florian Imgrund:

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