por pcollazo | Oct 20, 2018 | En pocas palabras
Incongruente enamorarse en otoño
¿no es la primavera para eso?
Incongruente el calor arrebolado
en una mañana lluviosa
de domingo por el Rastro
de música en las calles
y sonrisas café con leche.
Incongruente enamorarse en otoño.
Las mariposas van por dentro
y no hay flores en los balcones
pero brotan en tus ojos entornados
cuando el primer beso
nos sorprende en un semáforo en rojo.
Incongruente enamorarse en octubre.
Doblemente,
en octubre a los cincuenta.
Confabular dos otoños
para pintar primaveras ocres
en nuestros lienzos cuarteados,
de óleo sedientos,
y fuera de todo pronóstico,
vivos.
Es incongruente,
y no procede
y no estaba en el guión.
Por eso improvisamos,
por eso caminamos hasta Santa Ana otra vez,
esquivando el tren en Sol
para pedir el enésimo café
(o un té verde yo, que nunca bebo té)
y dejarnos llevar.
Para consentirnos caer, irremediables,
en la sensación.
Como hojas de otoño,
arrebujadas a nuestros pies.
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por pcollazo | Oct 20, 2018 | En pocas palabras
Cada otoño vuelves
caminando por la acera del sol,
apuntalando el traje de chaqueta
con tu bastón de caña.
Vuelves con tu boina negra
y la bufanda de lana,
y me miras desde la acera de enfrente
mientras consultas tu reloj de bolsillo.
Quisiera que no fuese tarde
para poder acudir a la cita,
para decirte cuanto no te dije
en aquel otoño de lluvia en las gafas
en que tuviste la mala idea de morir.
Vuelves cada otoño
cuando el puesto de castañas aparece en la avenida
y las setas que recogíamos juntos
crecen otra vez.
Vuelves cuando el calendario
atraviesa octubre
como las primeras brisas
y las primeras mañanas con abrigo de lana.
Y te veo en el ascensor,
en el autobús,
en los sueños.
Pero si me acerco
te giras
y te alejas buscando un banco
donde sentar tus huesos doloridos
porque el otoño hace estragos
en tus silencios
y en mis intentos de disimular
que cada día te extraño más.
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por pcollazo | Sep 16, 2018 | En pocas palabras
Cada vez se hace más difícil disimular las ausencias. Pero ella se ha prometido reponerlo todo cuando los números cuadren mejor.
Por ahora, con la Barbie doctora ha conseguido pagar la última factura de teléfono y con su automóvil rosa, evitar que les corten el gas.
El coche con mando a distancia ha durado apenas unas horas en Wallapop, como la bicicleta con ruedines de Hugo, que de todos modos, seguro ya le iba a quedar pequeña el próximo verano. Gracias a ellos podrá llevar a la niña al dentista rogando que ese diente torcido no requiera tratamiento.
– ¿Mamá, tú sabes dónde están mis patines?
Publicados en Segunda mano, piensa. Pero sonríe negando con la cabeza. Como cuando le preguntan si sabe cuándo regresará papá.
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por pcollazo | Sep 16, 2018 | En pocas palabras
Ya no hay bicicletas colgadas en el garaje. Del cajón de la cocina han emigrado las cucharas soperas. Una ráfaga de viento norte ha desnudado las fotografías y sus habitantes tiritan en veranos lejanos. Las últimas pompas han explotado contra los azulejos del baño dejando una huella de alma aplastada. El bote de Colacao contiene un peñasco petrificado, que no cede al agua caliente ni a las lágrimas con lejía.
Los guantes de goma ya no protegen tus manos, pero te los dejas, porque te recuerdan al pato amarillo que se suicidó en la bañera.
Es día de limpieza general. Aunque de aquella suciedad, no quede ni rastro.
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por pcollazo | Sep 14, 2018 | En pocas palabras
Y cómo es que no utilizaron la bomba, preguntan en la bicicletería. Mi madre mira sin entender.
– La bomba, esto, para hinchar los neumáticos. – dice el hombre señalando el cilindro negro.
Ambos descubrimos entonces el aparato enganchado al cuadro.
– Ya… – sigue diciendo él sin percatarse de nuestras caras de asombro – Es que con el tiempo, normalmente fallan. Seguramente no ha funcionado, ¿no?
En realidad no hemos intentado utilizarlo. Desde que estamos solos, mamá tiene alergia a las herramientas. Si algo se rompe, se tira.
Salimos de la bicicletería con los neumáticos y los ojos de mi madre hinchados. Una estúpida bomba, repite para sí. Me detengo hasta obligarla a agacharse. Entonces le planto dos besos y un abrazo. Ella llora. Y me deja montar en bici aunque no lleve casco.
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