Zoom con enlace a ouija

Zoom con enlace a ouija

Son las doce menos cuarto y ya estamos listos. La pantalla está dividida en seis rectángulos.

En uno se ve el salón de la casa de la tía Lidia, mis primos y mi tío engullendo el postre sentados a la mesa y la tía yendo y viniendo a la cocina, preparando las copas, contando las uvas, acarreando dulces, acercando más refresco y otra botellita de cava que el tío ha reclamado a gritos.

En otro se ve a mi hermano sentado en su cama de la residencia de estudiantes. Detrás, un poster de Muse y una foto en que aparece abrazando a una chica que no conozco. Después de contestarle a los primos que no es asunto suyo cuando le preguntaron si tenía novia, mira la pantalla con cara de aburrido. Estoy seguro de que mientras nos tiene conectados en el portátil está chateando con el móvil porque no para de mirar hacia abajo y sonreírle a algo o a alguien que no somos nosotros.

En el tercero se ve la cortina del salón de los abuelos. De vez en cuando entra en el plano la oreja izquierda de la abuela o un trozo de la calva del abuelo. Pero por más que intentamos que se enfoquen, no lo conseguimos. Mejor así, porque la abuela no deja de llorar estrujando un pañuelo de tela de esos que ya nadie usa. Y el abuelo no hace más que amenazarla con cortar si sigue montando su numerito.

En el cuarto cuadrado se ve la cocina de tío Ricardo. Sobre la mesa, un racimo de uvas. Él, en pijama, ocupa gran parte de la imagen. El resto se completa con un microondas que hace tiempo ha dejado de ser blanco, y un gato negro y despeluchado que duerme enrollado sobre la encimera. El tío ha hecho oídos sordos a las voces que le han sugerido quitarse el pijama y ponerse algo decente. Aunque yo no entiendo qué tiene de indecente usar pijama.

En el quinto estamos nosotros: mamá y yo. Nos hemos sentado en el sofá y hemos puesto el ordenador en la mesa de la tele. Mamá se ha estrenado una blusa, aunque debajo tiene el pantalón del chándal y las pantuflas. Yo me he puesto la camiseta del Atleti, el equipo de papá. Mamá ha pasado su brazo sobre mis hombros, y sonríe a la pantalla del portátil como si de verdad tuviera ganas de sonreír.

El sexto cuadrado está en negro. De vez en cuando, una raya plateada casi imperceptible se dibuja hacia la mitad. Entonces se escucha un sonido reverberante como de metales que se acoplan con el micro, y a continuación el silencio.

Todos tenemos la esperanza de que papá aparezca en él en cualquier momento. Pero yo no creo que esto funcione así. He pedido en mi carta que nos lo devolvieran, pero todavía faltan cinco días para la noche de Reyes.

Propósitos de año nuevo

Propósitos de año nuevo

  1. Aprobar todas las asignaturas y terminar la ESO. Incluso mates. Os lo prometí.
  2. No echar de mi cama a Lucas cuando a medianoche venga llorando porque tuvo otra pesadilla. Lo abrazaré fuerte y le diré que piense algo bonito, como hacías tú, mamá.
  3. Explicarle todo lo que ha ocurrido lo mejor que pueda cuando Lucas me pregunta por vosotros. Aprender a no llorar cuando lo hago.
  4. Aceptar que llorar tampoco es tan malo.
  5. Elegir el bachillerato de ciencias, aunque si estuvierais no lo habría hecho, solo por llevaros la contraria.
  6. No olvidar vuestras caras, ni vuestras voces. Ni todas las cosas importantes que me dijisteis, ni todas las recomendaciones que me hicisteis cuando escucharos era el plan más aburrido del mundo.
  7. Portarme bien con los tíos y procurar que Lucas también lo haga. Ellos no saben aún cómo tratarnos y están intentando hacerlo lo mejor posible.
  8. Decidir que me gustaría ser médico, como vosotros. Aunque eso signifique tener que estudiar mucho más de lo que vengo haciendo. Sí, lo sé, la media del bachillerato es importante, me lo habéis dicho miles de veces.
  9. Explicarle a Lucas que a los Reyes no se les puede pedir que te devuelvan personas.
  10.  Convencer a todo el instituto de que se cuiden y usen siempre mascarilla. Aunque sea un engorro. Que no salgan de fiesta. Y que, aunque se crean invencibles, no hagan el tonto.
Segundo premio en el concurso Concurso literario «1000€ POR 100 PALABRAS»

Segundo premio en el concurso Concurso literario «1000€ POR 100 PALABRAS»

En estos días he recibido una buena noticia. Mi relato Vagosto en mi callinga ha recibido el segundo premio en el concurso «1000€ POR 100 PALABRAS» organizado por el bar Tapazia de Barcelona.

Un gran orgullo ya que se han presentado más de dos mil relatos. La condición eran las 100 palabras límite e incluir la palabra Tapazia dándole el significado que se quisiera.

Muchas gracias al bar Tapazia por el reconocimiento y por apostar por la cultura en épocas tan complicadas.

Vagosto en mi callinga

Vagosto en mi callinga

Repurgió sin precursorias. Los cabriolos se cruzariaron en la calzadora.

—¡¿Quenisque te crees tú?!

—¡Yo seo el tapazia de pesta callinga!

—¡Imparenosible! ¡El tapazia de pesta callinga seo yo!

De custas paraboleas a las mandolias, un pasingo. Desde los balcanios la vecindanga los alecintábamos. Uno cayose arredillolado. El otrorio intenturraba patelearle redondeando tambaleósico.

Apareciorse un cocherno. Los bocharrados se acayudaron. Desde los balconios los animalamos a contunuriar, pero ya camintonaban abrazitados por la acerinda.

Dicepconados, retomanimos nostras ocuperaciones. Fritonar pescochos, aspidorear, y los cantagruélicos como yo, enfitonar las narices en la Lenguada Castellangona. Que vagosto se acabora y estiramos pañalidades.

Mi obra representada por Rolling Words

Mi obra representada por Rolling Words

Sobre el final de este año azaroso y complicado, encontrar nuevos caminos por los cuales transitar es lo mejor que nos puede pasar.

Y yo he sido afortunada porque he tenido el orgullo de firmar un contrato de representación con la prestigiosa agencia literaria Rolling Words, lo que, estoy segura, será un empujón importante para mi obra y para mi carrera. Me permitirá llegar a más lectores de más sitios y, al menos eso espero, hacerlos disfrutar y conmoverlos con mis historias.

Rolling Words es una importante agencia literaria liderada desde 2016 por Lourdes Díaz, una importante editora que ha trabajado durante más de quince años en editoriales tan relevantes como RBA y Grupo Planeta.

Después de leer mi novela «En abril especialmente -en Buenos Aires octubre-« Lourdes me ha dado la posibilidad de representarme y buscar un sitio en el mercado editorial para esta historia que, estoy segura, puede tener un largo recorrido.

Gracias Lourdes, gracias Rolling Words y gracias a todos cuantos sé que os alegráis por mí.

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