por pcollazo | Feb 26, 2017 | Noticias
Hace unos días he tenido el placer de repetir mi experiencia del año pasado, participando una vez más en la Maratón de microrrelatos de Valencia Escribe. Esta vez con más suerte ya que he llegado a la final para quedar clasificada en el cuarto puesto. Un verdadero honor, ya que he estado rodeada de grandes y admirados escritores.

Lo más importante ha sido lo bien que nos lo hemos pasado, el clima de camaradería que acompañó el desarrollo de la competición y la posibilidad de jugar con las palabras, con el tiempo, con el desafío.
Después de tres rondas y la final, me he llevado a casa muchas satisfacciones, mucha complicidad, esa sensación de vértigo que produce el no saber con qué te encontrarás y cuatro textos que compartiré a continuación. Todos ellos escritos en el plazo máximo de media hora.
Aquí un resumen de mi paso por las pruebas:
Primera ronda: un microrrelato de entre 75 y 150 palabras que comience con la frase «Elegí un mal día para dejar de fumar». Allí surgió mi Séptimo cumpleaños.
Segunda ronda: un microrrelato de entre 75 y 150 palabras que termine con la frase «No sé cómo acabé en la cama con tres desconocidos». Mi respuesta, estas Memorias.
Tercera ronda: un microrrelato de entre 75 y 150 palabras que incluya las palabras Boxeador y Telegrama. Surgió entonces este Profesiones.
Gran final: un microrrelato de entre 50 y 75 palabras que comenzara con la siguiente frase: «El tren se retrasa». Allí me la jugué con este 25 de julio.
Un gran día lleno de letras y amigos. ¿Qué más se puede pedir?

Me gusta esto:
Me gusta Cargando...
por pcollazo | Feb 22, 2016 | Noticias
El sábado 20 de febrero, he tenido la suerte de participar en la I Maratón de microrrelatos Valencia escribe – Massalfassar. Ha sido una experiencia extraordinaria. Escribir en un tiempo limitado (20 minutos), un texto con determinadas pautas (un comienzo dado o un final) es un juego muy divertido. Y si juegas a un juego que te gusta en muy buena compañía, pues mucho mejor.
He podido conocer personalmente a gente cuyas letras admiro, me asombran, y me dan un poco de envidia también. Rafa Olivares, Juan Pérez y Nicolás Jarque (que oficiaba de anfitrión) hicieron que no me importara caer en la segunda ronda.

Os dejo links a los dos textos con los que he participado en la maratón.
Primera ronda: un microrrelato que comience con la frase “Estaba perdidamente enamorado de ella” Ecuación de primer grado
Segunda ronda: un microrrelato que termine con la frase “Que sea lo que dios quiera” No por mucho madrugar
Me he traído de Valencia el alma llena de buenos momentos, la alegría de comprobar que mis admirados compañeros son de carne y hueso, y este madroño que ya he plantado en mi balcón y que siempre me recordará esta aventura. ¡Gracias Valencia Escribe! Y el año que viene, quiero más…

Me gusta esto:
Me gusta Cargando...
por pcollazo | Feb 22, 2016 | En pocas palabras
Mi madre dice que al que madruga dios lo ayuda. Yo creo que es una excusa para hacer que me levante. Si fuera verdad, mi padre sería el más afortunado del mundo. Pero sale de cada mañana muy temprano, y sobre las diez regresa diciendo que no hubo suerte.
Yo, de mayor, quiero tener el trabajo de papá. A partir de las diez tendría tiempo para jugar a los videojuegos.
Le he preguntado qué ha estudiado, y me ha dicho que cinco años de universidad para estar en la calle.
Yo, por las dudas, no estudiaré tanto. En la calle hay mucha gente, y no creo que todos hayan estudiado tanto.
Yo terminaré el cole, madrugaré mucho mucho, y que sea lo que dios quiera.
Me gusta esto:
Me gusta Cargando...
por pcollazo | Feb 22, 2016 | En pocas palabras
Estaba perdidamente enamorado de ella. Lo supe cuando Juanpi y los otros se rieron al verla entrar a clase.
La llamaban “la caballo”. Sus dientes salidos y esas orejas de gnomo gigante, justificaban el apodo.
Escribió una ecuación en la pizarra, se giró, y borró la mitad con la espalda. Todos rieron. Ella también.
Levanté la mano para pasar al frente. Quería tenerla cerca. Cuando me puse en pie, los nervios se me enredaron en la mochila. Mis pies, de pronto medían diez centímetros extra.
Rodé por el pasillo entre la carcajada general. Ella, sin reírse, me ayudó a incorporar y me puso la tiza en la mano. No sé cómo resolví aquella ecuación. Pero ese día ella se convirtió en mi primera incógnita.
Me gusta esto:
Me gusta Cargando...