Estaba perdidamente enamorado de ella. Lo supe cuando Juanpi y los otros se rieron al verla entrar a clase.
La llamaban “la caballo”. Sus dientes salidos y esas orejas de gnomo gigante, justificaban el apodo.
Escribió una ecuación en la pizarra, se giró, y borró la mitad con la espalda. Todos rieron. Ella también.
Levanté la mano para pasar al frente. Quería tenerla cerca. Cuando me puse en pie, los nervios se me enredaron en la mochila. Mis pies, de pronto medían diez centímetros extra.
Rodé por el pasillo entre la carcajada general. Ella, sin reírse, me ayudó a incorporar y me puso la tiza en la mano. No sé cómo resolví aquella ecuación. Pero ese día ella se convirtió en mi primera incógnita.

[…] Primera ronda: un microrrelato que comience con la frase “Estaba perdidamente enamorado de ella” Ecuación de primer grado […]