Deserción

Deserción

Cuando nos enteramos de que la guerra se había desatado y que tendríamos que ir al frente, nos pusimos todos muy nerviosos. Ya no era cuestión de levantarse con el alba, satisfacer los caprichos del Teniente, jugar a las cartas con los compañeros y montar guardia nocturna de vez en cuando. La cosa era mucho más seria.

Nadie quiere morir con veinte años. No sé con treinta, pero con veinte os aseguro que no.  Llegado el momento, cuando el Teniente vino a buscarnos para ordenarnos estar preparados para partir al alba, hubo quienes se echaron a llorar. Algunos se pusieron repentinamente enfermos: ataques de tortícolis en los tobillos, sarampiones en la lengua, meningitis en las plantas de los pies. El Teniente no se conmovió ni un poquito.

Al amanecer, cuando sonó la diana, no nos vestimos, porque habíamos pasado la noche en vela, con los uniformes puestos. El Teniente pasó revista en el patio. O eso intentó. Porque era nombrar a uno de nosotros, y el mencionado, empezaba a inflarse y a inflarse y a inflarse hasta conseguir flotar. Despegaba un pie, luego el otro y subía como un globo por sobre las tapias del cuartel.  El Teniente intentaba asirnos por los tobillos, pero no lo conseguía. Uno a uno lo fuimos dejando con su voz de mando atragantada de tanto gritar y dar órdenes al aire.

Desde lo alto lo vimos caer de rodillas con las manos en la cabeza. Y reímos a pesar de que sabíamos dónde nos habíamos metido. Esquivar los cables eléctricos, las aves, y los disparos que empezaron a arreciar desde tierra, no iba a resultar fácil. Menos aún regresar a tierra sin  estallar.  Un detalle que no habíamos tenido en cuenta en nuestro perfecto plan.

 

Escrito para los Viernes Creativos a partir de este fotograma de la película de 1916 «Maciste alpino», de Giovanni Pastrone:

maciste-alpino-05

Batalla perdida – Ganador semanal en Hoy por Hoy – Cadena Ser Castellón

Batalla perdida – Ganador semanal en Hoy por Hoy – Cadena Ser Castellón

Hoy, mi cuento Batalla perdida, ha resultado ganador semanal en el Concurso de Microrrelatos del programa Hoy por hoy de Cadena Ser Castellón. Una alegría muy grande y un placer escucharlo tan bien leído. Lo podéis escuchar a partir del minuto 1:23:25  aquí.

Batalla perdida

El mayor de los errores ha sido menospreciar su poder. Nos miramos desafiantes. Ella desde su frasco de cristal. Yo desde mi cuerpo desnudo. La jeringuilla tiembla en mi mano. Ella parece disfrutar oscilando sobre el lavabo. Aprieto la goma en mi brazo usando los dientes y la cojo, vencido. Podría jurar que sonríe mientras penetra por mis venas. Me ovillo sobre las baldosas frías.

En el libro del V Microconcurso de La Microbiblioteca

En el libro del V Microconcurso de La Microbiblioteca

Hoy he recibido un pequeño tesoro. El libro del V Microconcurso de La Microbiblioteca, en el que se incluye mi cuento Crimen perfecto, seleccionado en el mes de Febrero.

Es un orgullo participar en este libro en el que estoy rodeada por gente muy querida, excelentes escritores, todos ellos.

Muchas gracias a la Biblioteca Pública Municipal Esteve Paluzie  del Ayuntamiento de Barberà del Vallès, que organiza anualmente este certamen. Un apoyo indiscutible al mundo del microrrelato.

Y mi enhorabuena a todos los seleccionados. En especial, al ganador anual Rafa Heredero.

Crimen perfecto

Crimen perfecto

Está bajando las escaleras. Volver a la habitación no es tan mala idea, piensa. Así da un último vistazo y de paso cumple con el precepto de que el asesino siempre regresa a la escena del crimen. Recién cometido, nadie lo notará, por lo que evitará delatarse. Cambia entonces el sentido de su descenso girando con ímpetu. Resultado: sus pies se enredan en los escalones.  Uno a uno los diez peldaños inferiores van golpeando su nuca con tal estrépito, que la víctima, inmersa en su charco de sangre reglamentario en la habitación, abre los ojos y se pone en pie. Desde lo alto de la escalera sonríe al ver la figura inerte en el rellano. Entonces, regresa al  cuarto para volver a morir.

Tiempos modernos

Tiempos modernos

Ser lobo de cuento moderno es una profesión de riesgo. Desde que se ha instaurado la idea de que los cuentos clásicos dañan la sensibilidad de los niños y son injustificadamente crueles, hemos perdido todo el status que teníamos.

Ya no nos comemos cazadores, y menos que menos adorables abuelitas. Ya no se nos está permitido mentir, para no socavar con males ejemplos las mentes infantiles.  Así que si una inocente niña nos confunde con su abuelita (hipotético y poco probable caso ya que no nos podemos comer a la dichosa anciana), y nos dice Abuelita, abuelita que orejas tan grandes tienes… No nos queda más remedio que confesar. Niña, que no soy tu abuelita, que soy el lobo malo y me he disfrazado con su ropa, para ver si cuela y te puedo engatusar y terminar comiéndote… Resultado: la niña sale corriendo, no sin antes sacarse un selfie contigo para presumir entre sus amigas.

Todo el mundo sabe que los lobos corremos más rápido que las niñas. Y más aún si van descalzas por el bosque. Así que, podríamos perfectamente capturarlas y devorarlas, triturando sus nacaradas carnes con nuestras poderosas dentaduras, y salpicando toda la escena de sangre. Pero no. Eso tampoco nos está permitido en los cuentos modernos. ¿Qué hacen los narradores para que no las atrapemos? Pues… lo que sea. Todo les vale. La última niña de rojo con que me topé, comenzó a correr y correr, y cuando estaba a punto de hincarle el diente en su gracioso pie, la muy caperuza empezó a ir más y más rápido, hasta que sin mediar explicación lógica alguna, comenzó a flotar hasta perderse entre las copas de los árboles.

Un insulto a la inteligencia de los niños. ¿Cómo van a creerse semejante tontería? Cuentos… cuentos eran los de antes.

Escrito para los Viernes Creativos a partir de esta fotografía de Laura Zalenga.

laura-zalenga