Cinco Nanorrelatos

Cinco Nanorrelatos

Los nanorrelatos son expresiones infinitesimales de la realidad. Bajo la consigna de escribir un relato de no más de 10 palabras (incluido título) estos son algunos de ellos. Para leer en un abrir y cerrar de ojos:

Cadáver

Alcanzó la costa. Sueño cumplido. Y él sin saberlo.

 

Náufrago

Trabajó duro. Cuando terminó la balsa, llegó el tsunami.

 

Armario

Salió. La mirada de su padre. Volvió a entrar.

 

Rebelión

Su penúltimo golpe, decidió. Escupió desafiante. Recibió el último.

 

Musa

Escribía para olvidar. Pero te creaba nuevamente. Desnuda. Perfecta.

Cinco Nanorrelatos

Una y otra – Ganador semanal en Wonderland A (Radio Nacional de España 4)

Salió a fumar disuadiendo a las amigas solícitas que la querían acompañar. Llevaba toda la noche sentada en un sillón, escuchando loas hacia su marido que yacía muerto del otro lado del cristal. El aire del amanecer inminente, salió a su encuentro. Y la figura ovillada, que sentada en el bordillo se balanceaba delante y atrás. Era la estampa del dolor. Envidió sus lágrimas. De la figura ovillada surgió una mujer que la miró entre temerosa y avergonzada. Ella la reconoció, aunque hubiera preferido no hacerlo. Su marido la había negado tantas veces. Sólo dijo: pasa, si te quieres despedir.

Intercambio – Finalista en el VII Concurso de Microrrelatos del Ayuntamiento de Madrid

Intercambio – Finalista en el VII Concurso de Microrrelatos del Ayuntamiento de Madrid

Habían quedado en el cuarto pasillo de Ciencias, estante veinticuatro. Allí, entre campos electromagnéticos, fuerzas cinéticas, y agujeros negros, nadie los reconocería. El conejo, reloj en mano, llegó puntual como era de esperar. En cambio, el pequeño príncipe rubio se retrasó.  Su planeta quedaba muy lejos. Tal como habían acordado, intercambiaron trece naipes de corazones por una rosa con espinas. Desde entonces, la reina roja ordena cortar la  cabeza de todos los elefantes, que engullidos por boas, parecen sombreros; mientras que Alicia crece de modo denodado luego de hacer caso a la rosa que en su letrero ordena “Huéleme”.

Jaque mate – Primer Premio en el IV Certamen de microrrelatos «Escríbeme una foto»

Jaque mate – Primer Premio en el IV Certamen de microrrelatos «Escríbeme una foto»

La intención de seguir siendo sólo amigos no es más que una estrategia. Ambos lo saben. Como en una partida de ajedrez, el primero que revele sus verdaderos propósitos, estará perdido. Avanzan casillas, silenciosos. Trazan diagonales de alfiles, precisos saltos de caballo para aproximarse al objetivo, tocándose sólo con la mirada. La tensión se dibuja en los dedos inquietos junto al tablero, en el modo brusco en que detienen alternativamente el reloj. Ella deja descubierta su dama blanca y él sin dudarlo pronuncia el primer jaque. Demasiado tarde, se percata de la trampa. Ella ha volcado su rey sobre la cuadrícula, y sin piedad, cabalga sobre él.

Cinco Nanorrelatos

Un cuento peligroso – Tercer premio en el IV Concurso Fundación Camilo José Cela

El viajero está echado, boca arriba, sobre una chaise-longue forrada de cretona. Si no fuera por el hueco en su frente y el hilillo de sangre que desciende por la comisura de su boca, se diría que está dormido.  Pero no es educado dormir en sitios públicos. Y sin duda nuestro viajero, es todo un caballero. Lo demuestran el brillo de sus zapatos, la nitidez de la raya de su pantalón Príncipe de Gales, el blanco inmaculado de su camisa.

Son sus manos de uñas refinadas y prolijas, las que sostienen el papel sobre el pecho que no sube y baja acompasadamente como cabría esperar si nuestra primera suposición, el viajero está dormido, fuera correcta.

El sobre desgarrado indica que el papel que sostiene, es una carta. Una revelación, suponemos.  Tal vez el motivo por el que el hombre de traje negro y pelo recortado, le ha disparado.

Delante de la figura oscura que permanece de espaldas, adivinamos sus brazos extendidos sosteniendo el arma apuntada aún hacia nuestro viajero, que como es de esperar, sigue echado boca arriba en la chaise-longue forrada de cretona.

Deberíamos (vosotros y yo) abandonar la escena. El hombre de traje negro parece haber percibido nuestra presencia y gira con los brazos aún extendidos. Yo ya lo he hecho. Confío en que gracias a vuestros buenos reflejos, vosotros también.

Cinco Nanorrelatos

De papel – Relato ganador del II Microconcurso de Cuentos para el Andén

A cada vuelta del tambor de la lavadora, unas cuantas letras desaparecen, mientras los trozos de papel flotan caprichosos, siguiendo una cruel coreografía. Sentada sobre las baldosas frías, ella observa el devenir de te quieros, besos recónditos, abrazos borroneados, que giran sin remedio. A su lado, la caja de madera vacía, presencia la escena, con la boca abierta en una grotesca mueca. Con el centrifugado, ya sólo quedan pequeños cúmulos de celulosa, que se unen y separan aleatoriamente, pero conforman una masa pegajosa una vez escurridos. Entonces, ella, abre la lavadora y rasgándose en pedazos, va metiéndose en su interior.