A cada vuelta del tambor de la lavadora, unas cuantas letras desaparecen, mientras los trozos de papel flotan caprichosos, siguiendo una cruel coreografía. Sentada sobre las baldosas frías, ella observa el devenir de te quieros, besos recónditos, abrazos borroneados, que giran sin remedio. A su lado, la caja de madera vacía, presencia la escena, con la boca abierta en una grotesca mueca. Con el centrifugado, ya sólo quedan pequeños cúmulos de celulosa, que se unen y separan aleatoriamente, pero conforman una masa pegajosa una vez escurridos. Entonces, ella, abre la lavadora y rasgándose en pedazos, va metiéndose en su interior.

[…] cuento “De papel” ha sido publicado hoy en la revista literaria “Cuentos para el andén” al ver sido […]
¡Fascinante!
¡Gracias, Pilar!