por pcollazo | Ene 24, 2016 | En pocas palabras, Premiados
Aburridos, se rascan los lomos unos contra otros, pugnando por terminar con la inmovilidad a la que están sometidos.
De vez en cuando, un conejo echa un vistazo a su reloj de bolsillo y confirma que se está haciendo tarde. Los zapatos rojos de una bruja corretean sobre la madera, y una oruga fuma aburrida de tanto esperar. Los naipes de corazones juegan solitarios, y un globo presto a partir, espera nuevos ocupantes.
La rosa del niño rubio aún no se ha marchitado, a pesar de llevar años presa entre dos páginas. Eso, es lo único que les impide claudicar.
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por pcollazo | Ene 18, 2016 | En pocas palabras, Premiados
La fotografía había sido tomada un domingo por la tarde. Una insensatez de las que sólo tienen cabida después de compartir una dosis inusual de alcohol, la alegría de un triunfo efímero, y la torpeza de la juventud.
Que cayera en manos enemigas pudo haber sido casualidad. Pero no lo fue. Traidores hay en todos los bandos y el nuestro no era la excepción.
Quienes en el papel sepia sonreíamos, ostentando armas, ideales e inmadurez, fuimos desapareciendo uno a uno. A algunos los sorprendieron en pleno trajín. Pero a otros, como a mí, vinieron a buscarnos a los sótanos de nuestras casas, donde unos padres desesperados nos habían intentado proteger.
De la fotografía, ya nadie queda. Sólo yo, que la conservo en el bolsillo de mi chaqueta. Insisto en ocultarla más por costumbre que por necesidad. Lo cierto es que está en el mejor escondite que pude haber conseguido. Junto a mi cuerpo enterrado en una cuneta, de una carretera perdida, nadie la encontrará. Aunque ya, tampoco importa.
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por pcollazo | Dic 17, 2015 | En pocas palabras, Premiados
Mis vecindongos de al lado son insoportunables. Cada noche dispicurren a los gróticos. “Me marcho” amenizca él, a lo que ella rospende: “Quédate”. Al día songuiente es ella la que grotica “Me marcho” mientras él suplicia angustoniado “Quédate”. Indentendibles.
Yo los escucheco porque es más adivertidoso que visionisar la tele. Al final, entre pitorros y flautingas, surrusos y gemidios, no nos durmitinamos hasta la madrugosca.
Por las mandañanas, me los cruzo en el elevandante. Siempre acaramelosos, sobandiantes besoquiéndose hasta llegar a la vegeta bajonosa. Tengo que soliciantarles permósico para salir del elevandante. No los compriniendo. Será porque habloteramos distintos idiómicos.
Basado en la fotografía Nocturna 3 de Héctor de los Ojos Barroso.
MICRO-RELATOS 2015
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por pcollazo | Dic 2, 2015 | En pocas palabras, Premiados
– Nacho… ¿por qué es tan importante usar preservativo?
El rostro de Nacho pasa por diversos colores antes de hablar.
– Pregúntale a papá. Eres muy pequeño y yo no sé…
– ¡Tengo 10! – protesto – Y ya sé que sirve para prevenir el Sida y todo eso. Y sé dónde se coloca – digo sabiondo.
– ¿Entonces? Si ya sabes.
– Lo he intentado, pero me va grande… ¿Me crecerá de mayor?
Nacho ríe.
– Siéntate, será mejor que te lo explique.
Sabía que podía contar con él. Nacho es mi único hermano. Y el mejor.
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por pcollazo | Nov 23, 2015 | En pocas palabras, Premiados
Abandonan, primero uno y luego el otro, la habitación del hotel. Los huéspedes están dormidos. Toca deambular por los pasillos. Camuflarse. Salir al paso de algún desprevenido convertidos en una niña de camisón y rostro blanco, osito colgando, pelo negro y enmarañado. Algunos llegan tan borrachos que ni se enteran. Otros tan ensimismados en sus acompañantes que no perciben las luces titubeantes, ni el aire gélido. Las noches son aburridas y eternas. Pero si una huésped solitaria traba la puerta con dos vueltas y cierra las persianas, hay juego. Se cuelan prestos en su habitación. Hasta que mirando sobre su hombro, descubren que escribe una historia de fantasmas. Entonces, huyen despavoridos.
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por pcollazo | Oct 31, 2015 | En pocas palabras, Premiados
Abro con mi antigua llave. Arturo, con su hedionda bata de seda, ojea un periódico amarillento. Edelmira, teje la misma eterna bufanda. El olor es nauseabundo.
Sólo conservan dos sillones orejeros. Nada del viejo esplendor: antigüedades, cuadros, tapices.
– Empieza por la cocina – ordena ella.
Mato cucarachas, vacío el fregadero, saco basura. Dejo a mano los tuppers que traigo. No hay nevera, ni electricidad.
– Coge tu paga del bargueño – dice él cuando anuncio que terminé. Paso por alto que no hay bargueño, ni dinero. Cierro la puerta con el pecho anudado, preguntándome si la siguiente semana, aún estarán allí.
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