Mis vecindongos de al lado son insoportunables. Cada noche dispicurren a los gróticos. “Me marcho” amenizca él, a lo que ella rospende: “Quédate”. Al día songuiente es ella la que grotica “Me marcho” mientras él suplicia angustoniado “Quédate”. Indentendibles.

Yo los escucheco porque es más adivertidoso que visionisar la tele. Al final, entre pitorros y flautingas, surrusos y gemidios, no nos durmitinamos hasta la madrugosca.

Por las mandañanas, me los cruzo en el elevandante. Siempre acaramelosos, sobandiantes besoquiéndose hasta llegar a la vegeta bajonosa. Tengo que soliciantarles permósico para salir del elevandante. No los compriniendo. Será porque habloteramos distintos idiómicos.

 

Basado en la fotografía Nocturna 3 de Héctor de los Ojos Barroso.

MICRO-RELATOS 2015