por pcollazo | Nov 16, 2015 | En pocas palabras
Cierro los ojos para no verles, pero están. Se turnan. Juan sale a fumar. Entonces mi madre llora creyéndome dormida. Ojalá pudiera dormir, no pensar. Qué pasará con el peque, Juan tiene apenas veinte años .Sus planes no incluyen cuidar un niño rebelde y taciturno.
Lloraría. Pero soy la fuerte, la que insiste en que esto no podrá conmigo. La morfina actúa. No quita el dolor, pero me lleva al castillo de arena construido con papá, a mi perro Arlequín, a mi primer libro, al heladero del parque en verano.
Creo estar muriendo, pero despierto. Los ojos llorosos, siguen allí.
Me gusta esto:
Me gusta Cargando...
por pcollazo | Nov 15, 2015 | En pocas palabras
Desde que te espero en la estación Primavera, tu tren se ha quedado varado en Invierno. Algunos pasajeros que llegan desde allí, se apean felices, contemplan el sol, se quitan las bufandas, aspiran aromas que tenían casi olvidados.
Cuando les pregunto por ti, dicen que tu tren no consigue ponerse en marcha. Y que tú te niegas a coger otro. Aunque te insistan en que hay que seguir adelante, en que permanecer en una estación no te ayudará, sólo niegas con la cabeza y callas.
Cierto es que nos perdimos de vista cuando en el andén de Verano, cogimos trenes diferentes. Pero siempre te he dicho que te esperaría en Primavera. Y llevo dos meses haciéndolo.
No me quito el abrigo, porque sin ti, el frío me hiela los huesos, aunque esté en un andén florido en el que todos los pasajeros parecen felices y acalorados. Sólo me he animado a coger una solitaria rosa que escondo para mostrártela por sorpresa cuando bajes del tren al que nunca subirás.
Tengo doloridos los dedos porque las espinas se clavan, pero aguanto. Te hice una promesa en la que no crees y es por eso que no llegas. Pero resisto. Hasta que el guarda me obligue a coger el siguiente tren con destino a Verano. Allí te buscaré en los paisajes que hemos compartido, aunque sepa que será inútil.
Me gusta esto:
Me gusta Cargando...
por pcollazo | Nov 6, 2015 | En pocas palabras
– ¿Y lo que sabe hacer con la boca? Ni te imaginas, tío… ¡La Lore es lo más!
– No… te lo estás inventando. ¿De verdad te lo hizo?
Escuchaba a mi hermano hablar con su amigo David. En cuanto David llegó se habían encerrado en nuestro cuarto sin permitirme entrar. Tenemos que estudiar, dijo Sebas, y me cerró la puerta en la nariz.
Eso ya era raro, porque por más que tuvieran que estudiar, nunca lo hacían sin antes echarse una partidita al FIFA, y en general me dejaban jugar con ellos para poderme echar la culpa si perdían.
– ¡Cuenta, tío, cuenta! – rogaba David.
Me imaginaba que mi hermano se estaba haciendo el interesante como cuando quiere que le ruegues para que te cuente algo.
– Pues, eso. Que la tía tiene una lengua… y cómo sabe manejarla. Y los labios… y hasta usa un poquito los dientes, no te creas. Pero lo hace tan perfecto que no pasa nada aunque muerda. Al contrario… Te pone a mil y después y después…
Yo cada vez acercaba más la oreja a la puerta, pero cada vez escuchaba menos. El fenómeno se debía a que mi madre me estaba arrastrando sostenido de la oreja opuesta hasta la cocina.
– ¿Qué te he dicho de espiar a tu hermano? – recriminó sin soltar mi oreja.
– ¿Má, qué sabe hacer la Lore con la boca?
Mi madre me soltó, extrañada ante mi pregunta.
– Pues lo que todo el mundo, supongo. Comer, hablar, mascar chicle, que es lo que hace todo el día…
La Lore es una especie de niñera que queda en casa cuando mamá viaja por trabajo. Bueno, lo es para mí, porque hace rato que Sebas afirma no necesitar niñera y se llena la boca diciendo que la Lore es simplemente una amiga de la familia. Una amiga a la que mi madre paga por sus visitas, claro.
– ¿Por qué preguntas eso, cariño? – dijo mi madre condescendiente, agachándose y poniendo sus ojos a la altura de los míos. Eso lo hace cuando quiere sonsacarme algún secreto de mi hermano. Por lo que este tema de las habilidades de la Lore con su boca, debía ser importante.
– Nada, má…. Algo que se me ocurrió… como siempre masca chicle….
Así me saqué se encima el interrogatorio que me estaba por caer y de paso me gané una buena carta para jugarle a mi hermano.
Esa misma noche, se la canjeé por toda su colección de cartas Pokémon, que llevaba años guardando sin acceder a regalármela, ni a mostrármela siquiera. Más de trescientas, con expansiones de todas las épocas.
A cambio juré que no hablaría con mamá ni con nadie acerca de la boca de la Lore, ni de su lengua y sobre todo de lo que sabe hacer con ella. Un trato evidentemente ventajoso para mí. Tanto lío por no comentar que la Lore sabe hacer unos globos gigantes si se mete tres chicles juntos en la boca… ¡Como si no me lo hubiera mostrado cantidad de veces!
Escrito para los Viernes Creativos. Fotografía de Jaya Nicely.
Me gusta esto:
Me gusta Cargando...
por pcollazo | Nov 2, 2015 | En pocas palabras
Vuelven a hacerse invisibles cuando vienen sus amigos de visita. Mamá barre los gritos bajo la alfombra. Papá guarda su malhumor en un cajón. Todo es como antes de que apareciera en sus discusiones la fulana esa (así la llama mamá).
Mientras hay visitas, no la mencionan. Sonríen y beben tan contentos.
Al quedarnos solos, las discusiones retornan. Esta vez, parece que la fulana, ha tenido la osadía de venir a casa. Será invisible, porque yo no la he visto. Quienes vinieron fueron los de siempre.
Me han mandado a dormir. Como si pudiera…. ¿Y si la fulana se ha escondido bajo mi cama?
Me gusta esto:
Me gusta Cargando...
por pcollazo | Nov 2, 2015 | En pocas palabras
Vuelven a hacerse invisibles emprendiendo viajes a ciudades lejanas donde sus rostros no hayan aparecido en las noticias. Para combatir el estrés, esquían, o se zambullen en el océano transparente desde un yate, Acompañan a sus mujeres a recorrer tiendas de lujo para compensar tantos sinsabores.
Luego, cuando toca declarar, regresan. Esquivan cámaras y micrófonos, aducen herencias millonarias, suerte en el azar, o intuición empresarial. Si hace falta, amenazan con tirar de una manta tejida con papeles y sobres.
Soportan que antiguos amigos saquen las manos del fuego y que unos viejecitos los persigan insultándoles. Agobiados, emprenden otro viaje y vuelven a ser invisibles.
Me gusta esto:
Me gusta Cargando...