Vuelven a hacerse invisibles cuando vienen sus amigos de visita. Mamá barre los gritos bajo la alfombra. Papá guarda su malhumor en un cajón. Todo es como antes de que apareciera en sus discusiones la fulana esa (así la llama mamá).
Mientras hay visitas, no la mencionan. Sonríen y beben tan contentos.
Al quedarnos solos, las discusiones retornan. Esta vez, parece que la fulana, ha tenido la osadía de venir a casa. Será invisible, porque yo no la he visto. Quienes vinieron fueron los de siempre.
Me han mandado a dormir. Como si pudiera…. ¿Y si la fulana se ha escondido bajo mi cama?

Hola Patricia, quería decirte que debes tener cuidado con la frase de inicio. En realidad era: «verbo ser» en lugar de «hacer». Cambiar una palabra de la frase supone que dejan de leerte. Yo te he leído, y por si acaso… también he mirado debajo del teclado, no sea que esté agazapada. 🙂 Un saludo.
¡Uy! Muchísimas gracias, Laura. Creo que me inventé el principio (escribí nada menos que 7 cuentos con el principio que se me dio la gana sin darme cuenta de que no era el correcto). Y a todos ellos les hubiera ido perfectamente el «ser». Aunque sea me sirve de consuelo para pensar que tal vez por eso no me han elegido….
Eso pasa por no prestar atención. ¡Mil gracias! Lo tendré en cuenta de aquí en adelante. Digo, lo de no confiar en mí misma y copiar y pegar la frase desde la página…. Y menos mal que la que estás agazapada bajo el teclado para avisarme de mis tonterías eres tú!!!
Un abrazo