Ayer tuve el honor de que mi relato Miradas fuera elegido primer finalista en el I Certamen LiterarioLiterario de la Casa de Castilla-La Mancha de Parla.
Una experiencia muy especial vivir la ceremonia de entrega de premios vía teleconferencia. Gracias al esfuerzo y la buena predisposición de los organizadores del concurso, de los miembros del jurado y del resto de finalistas, ha resultado un agradable encuentro.
Las letras, las lecturas de los relatos, y el buen hacer del jurado, nos han hecho pasar una muy grata velada.
Gracias a la organización, en especial a Pura (vieja conocida de Primaduroverales) por esta tarde tan especial
Y sacudiéndose los dedos, se lavó toda la mano
en el río. Luego se giró despacio y me miró. En sus ojos aún se veía con
claridad el reflejo de los rizos de la niña volando enloquecidos en el
forcejeo.
Esos rizos que ahora estaban desparramados
sobre una piedra cercana a la orilla, mientras el resto del cuerpo mantenía una
postura imposible sobre la tierra húmeda.
Bajé la mirada. No hubiera soportado presenciar
otra vez la escena de la niña sucumbiendo bajo su fuerza indudablemente superior.
Aunque en el espejismo de sus ojos no se escucharan los gritos infantiles que
hacía apenas un momento habían provocado desbandadas entre los pájaros de los
árboles cercanos.
Ahora, él palidece al ver en mis ojos lo que
ocurrirá a continuación. Los suyos funcionan con retraso y los míos adelantan.
En los míos se ve a sí mismo flotando boca
abajo sobre la corriente del río. Un río que lo arrastra indiferente. Sin
reparar en la brecha que, desde la nuca hasta la coronilla, le atraviesa la mollera
dejando a la vista parte del cráneo.
Él sacude la cabeza para olvidar la visión.
Piensa que está dejándose llevar por el nerviosismo. Pero lo que ha visto
ocurrirá.
Yo, ni siquiera sé que ocurrirá, por eso temo
que ahora venga a por mí. Confiar en mi
lealtad, a pesar de que nunca le he fallado, tal vez sea pedirle demasiado. Nunca
las cosas han llegado tan lejos.
Solo sus macabros jueguecitos, vuelta al
maletero, y devolverlas a alguna calle del pueblo más cercano en que puedan encontrarlas
deambulando desorientadas y devolverlas a su sitio.
—Hay que enterrarla —le digo haciendo un gesto
hacia los rizos sobre la piedra.
Él se queda paralizado. Supongo que esperaba cualquier
cosa menos que me preocupara por el cadáver de la niña.
Evita mirarme a los ojos y lo agradezco. La
desesperación en el rostro de la niña sigue flotando en los suyos.
Cojo las palas que llevamos siempre en el
maletero y comienzo a excavar entre dos árboles.
—Tenemos que irnos —dice con urgencia.
—¿Qué quieres, que encuentren el cuerpo y aten
cabos?
El coge la pala que dejé apoyada en un tronco y
me ayuda. Resoplamos. En forma alternativa, al unísono. El sudor le inunda la
nuca. Prefiero ver eso que sus pupilas.
El cuerpo de marioneta rota de la niña sigue
allí, a apenas unos metros. Me acerco a cerrarle los ojos. Y en ellos, que no
retrasan ni adelantan, veo el presente. Me veo alzando la pala por encima de mis
hombros, con una fuerza que nunca he tenido, y clavándola por la parte del filo
en la cabeza sudada de él. Una línea recta e impecable desde la nuca hasta la
coronilla, que deja ver parte del cráneo.
En la presente edición de la Microbiblioteca, he tenido el honor de que en dos ocasiones, mis micros hayan llegado a las deliberaciones finales del jurado.
En el mes de noviembre/2019 fue mi relato Esperanza, y recientemente, en Abril/2020, mi relato Bebé robado.
Eso significa que participaré por partida doble en el hermoso libro que la Microbiblioteca edita cada año con los relatos ganadores y finalistas de todas las convocatorias mensuales.
Gracias a la Microbiblioteca por la importante tarea que realiza para difundir el microrrelato y apoyar este hermoso género.
Tan
magos que eran los reyes y no había forma de que lo entendieran. Una y otra vez
les había pedido que lo devolvieran a su verdadero padre, pero ellos, nada.
Uno
llenaba el portal de olor a incienso para espantar los insectos. El otro
apilaba lingotes de oro junto a su cuna, como si un neonato supiera armar
juegos de construcción. Y el tercero, preguntaba a María y a José qué hacer con
el otro elemento que acarreaban desde Oriente, pero todos desconocían qué
diablos era la famosa mirra y para qué servía.
Lloró
en varios idiomas, sin conseguir que se dieran por aludidos. “Estos no son mis
verdaderos padres”, repitió tanto como pudo. Pero dio igual. Los reyes marcharon
muy satisfechos a propagar la buena nueva.
Antes de que
Ricardo nos mostrara lo que por suerte trae en su mochila, estábamos
aterrorizados.
Dos días en
la cueva y, por el hilo de luz que se va disipando en la grieta, vamos a por la
segunda noche. No creemos que nos busquen. Nadie sabía que íbamos a emprender
la maldita excursión, idea del Colo. Él fue el primero en llorar anoche. Entre
todos lo consolamos. Sobreviviremos: tenemos un hilillo de agua que se filtra y
algunas galletas aún, le dijimos.
Pero recién
cuando Ricardo sacó su brújula mágica, que atrae a los equipos de rescate, nos
lo creímos de verdad.
Ahora es
Ricardo el único que llora en la oscuridad. Los demás hacemos como que no lo
escuchamos.
Uso cookies para mejorar tu experiencia en mi web, por favor acepta en el botón y sigue navegando.AceptoVer Política Cookies
Ley de Cookies
Privacy Overview
This website uses cookies to improve your experience while you navigate through the website. Out of these, the cookies that are categorized as necessary are stored on your browser as they are essential for the working of basic functionalities of the website. We also use third-party cookies that help us analyze and understand how you use this website. These cookies will be stored in your browser only with your consent. You also have the option to opt-out of these cookies. But opting out of some of these cookies may affect your browsing experience.
Necessary cookies are absolutely essential for the website to function properly. This category only includes cookies that ensures basic functionalities and security features of the website. These cookies do not store any personal information.
Any cookies that may not be particularly necessary for the website to function and is used specifically to collect user personal data via analytics, ads, other embedded contents are termed as non-necessary cookies. It is mandatory to procure user consent prior to running these cookies on your website.