por pcollazo | May 15, 2021 | Noticias
Viaje relámpago a Cantabria para conocer a un grupo de gente por el que valieron la pena los kilómetros.
El Movimiento Cultural Iguña está formado por habitantes de ese fantástico valle Cántabro que tienen muchas cosas por aportar y lo hacen.
Ha sido un honor y un placer que mi relato Todo está en los libros obtuviera el Segundo Premio en el Primer Certamen de Relatos Cortos Iguña – Anievas organizado por este movimiento cultural con el apoyo de los ayuntamientos del valle y el gobierno de Cantabria.
Gracias Víctor por el trato cercano y cariñoso. Gracias Pauli por presentarme. Gracias a cada uno de los integrantes de la Asociación que han trabajado con mucho empeño para organizar un acto tan especial. Gracias a los alcaldes y a la Delegada del gobierno de Cantabria que me entregó el premio. A Paz y Miguel que unieron su música con la literatura haciéndonos pasar un rato espectacular. Gracias a la lluvia que se esperó hasta que terminara el evento. Pero sobre todo, gracias a todos y cada uno de los habitantes del valle, por ser tan acogedores, por compartir vuestra casa y abrirla para que muchos más tengamos la suerte de conocerla.
https://www.eldiariomontanes.es/region/besaya/cerca-relatos-lema-20210515130541-nt.html
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por pcollazo | May 15, 2021 | En pocas palabras, Premiados
Mamá decidió que
este verano nos iremos de vacaciones al libro de geografía de mi hermano David.
Él es mayor, y como ya terminó quinto, en su libro aparecen lugares con nombres
raros y que quedan lejos, muy lejos.
David dice que
él quiere irse a la sabana africana, que allí hay animales salvajes y se los
puede ver de cerca. Pero a mi mamá le dan un poco de miedo los leones y esas
cosas. ¿Qué os parece si nos vamos a Australia?, sugiere papá con el dedo
marcando la página 53. Nos muestra una foto de dos koalas preciosos y casi
logra convencernos, pero Laurita, la menor, es alérgica a los gatos y no
sabemos si a los koalas también. ¿Los koalas son como gatos?, pregunto. No lo
sé, pero tienen pelo y tu hermana no se lleva bien con tanto pelo, dice mi
madre. La idea de Australia queda descartada.
¿Y si vamos al
fondo del mar?, propongo entusiasmada cuando, avanzando páginas, aparece la
fotografía de una costa. Son arrecifes de coral, dice David con su voz de
sabelotodo. Pero tampoco este destino nos cuadra. En el fondo del mar no se
puede respirar, y las mascarillas se nos mojarían.
Terminamos yendo
a un pueblo de Cantabria que aparece en la página 87. Se llama Iguña y es
precioso. Tiene callecitas angostas y al final, una plaza con fuente y todo.
Mamá opina que
este año es mejor no irnos muy lejos. Que las cosas no están para grandes
aventuras con la que está cayendo.
Eso lo dice
porque el año pasado, que nos fuimos de vacaciones al libro de lengua de David,
terminamos navegando en el barco de un tal Espronceda. Yo me mareé un montón y
Laurita vomitó entre los diez cañones que tenía de un lado. Pero lo peor fue
que papá tuvo que pelear con los piratas para que nos dejaran regresar a casa.
Y el anterior,
en cambio, fueron unas vacaciones súper aburridas, la verdad. Como Laura era
todavía bebé, nos fuimos a uno de sus libros de cuentos. Solo dibujos, nada
escrito, todo rosa… Una lata. Un pato que hacía cuac, una rana que hacía
croac, un cerdo que hacía oink. Esa era toda la diversión.
Esperemos que,
en el pueblo de Cantabria las cosas sean un poco más tranquilas que en el barco
pirata, pero más divertidas que en “La granja de Tobías”. Mala pinta no tiene.
Según parece, hay un río que pasa cerca y además por las noches no hace tanto
calor como en casa.
Mamá dice que se
conforma con que no nos confinen. Pero yo me conformo con que podamos andar
mucho en bici, con que vayamos a tomar un helado en la heladería que se ve al
final de la plaza, y con que mamá, que nunca nos deja hacer cosas divertidas,
nos permita llenar unos cuantos globos de todos los colores con el agua de la
fuente.
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