Pero ya nada sería igual. Las igualdades fundamentales se habían quebrado, las fórmulas yacían desparramadas a sus pies. El seno de ella, contra toda propiedad, había aparecido elevado al cuadrado y sumado a un coseno ajeno. Él revisó por enésima vez su demostración. Sólo había utilizado identidades irrefutables, axiomas, hipótesis firmes y probadas. No veía donde estaba el error. Tal vez en una interpolación, en una derivada, en un redondeo demasiado inexacto… Ella prefirió la tangente para evitar dar explicaciones. Él recogió uno a uno sus términos, sus signos, sus incógnitas para alinearlos prolijos en otra página.
Empezó a pensar en un nuevo teorema.

 

Gracias a todos, amigos. Por los mensajes, la compañía, el apoyo, el saberos ahí. ¡Ahora a la final mensual!

Podéis escuchar la final o leer los textos en la web de Escuela de escritores (ganador semana 8).