En el Diario Sur de Málaga

En el Diario Sur de Málaga

Hoy, mi relato Figura literaria, publicado en el Diario Sur de Málaga.

http://microrrelatos.diariosur.es/microrrelato/figura-literaria-71.html

Las canciones de verano, las canciones parásito que se ponen en modo On en tu cabeza cuando menos lo esperas, por algún lado tienen que salir…

Gracias Gabriel Pérez Martinez, por avisarme de la publicación y por haber compartido este espacio.

 

Figura literaria

Figura literaria

Me hacía cosquillas que escribieras en las plantas de mis pies. Por eso las reservabas para los haikus. Los microrrelatos encajaban justo en mis articulaciones.
A mis pechos destinabas los poemas. Y tenían mis piernas la métrica exacta de tus sonetos.
Aprovechabas el largo de mis brazos para emborronar tus cuentos y la extensión de mi espalda para probar con el ensayo.
Quiero hacer de tu cuerpo todo un manuscrito, me habías dicho en la primera cita, al ritmo de la canción del verano. Y yo estaba encantada. Pero cuando te decidiste a escribir tu primera novela, a mí ya no me quedaba ni un renglón vacío.

Figura literaria

Trampantojo

Fue verte y se me hizo agua la boca. Labios de fresa, pómulos de manzana, ojos de aguacate.

Eras dulce, eras salada. Solo pensaba en pasar mi lengua por cada una de tus dimensiones. Probar tus texturas, el crujiente de tu cabello rizado, él toque ácido que albergabas debajo de la nuca.

Tu forma de contonearte en la pista, hacía que deseara zambullirme en la mousse de chocolate de tu piel, aspirar el aire que separaba sus partículas, sorberte entera y embriagarme sin remedio.

Eras tentadora como los vasos de horchata de mi infancia, como las cervezas con los amigos, como los mojitos después de medianoche. Por eso, cuando te acercaste invitadora, no dudé en seguirte hasta la puerta, hasta el taxi, hasta el hotel.

Que la mañana me encontrara desnudo, sin cartera, y con una cuenta desproporcionada por pagar, no quita el buen sabor de boca que me ha dejado haberte catado, haber sorbido tu néctar, haber saboreado tus misterios….  Una pena no ser capaz de recordarlo.

 

Escrito para los Viernes Creativos a partir de este vídeo de Cat Power y Pharrell Williams:

Figura literaria

Estaciones

Pensaron que era uno de esos amores de verano.  De los que nacen con los pies llenos de arena y salpican agua salada al andar. De esos que miran las estrellas antes de dormirse con los oídos llenos de mar. De esos que resbalan  burbujeantes y efímeros por la garganta.

Sin embargo, el otoño no supo comprarle un pasaje de vuelta y se quedó. Aprendió a  patear  hojas secas y a chapotear lluvias caídas, lágrimas no lloradas.

Algunos inviernos lo encontraban acurrucado ante una taza de chocolate caliente y tardes de siestas a dúo en el sofá.  En cambio, otros lo hallaban cansado de navidades y obligaciones, a punto de traicionarse y desaparecer.

Las primaveras siempre tenían la virtud de devolverle el aire y llenarlo de  aromas inesperados, de excusas inexactas para volver a empezar.

Pensaron que era uno de esos amores de verano. Sin embargo, llegado el último otoño, se les antojó demasiado corto.  Como se habían prometido, entrelazaron las manos arrugadas que seguían acoplándose a la perfección, bebieron del  mismo vaso y para no ser testigos de cualquier otro final, se dejaron, juntos, morir.

Figura literaria

Declaración de finales

Me gusta saborear en la boca el hielo que ha quedado en el vaso, los libros que no dejan dormir, las almohadas delgadas, el aspersor del jardín que por la mañana me moja los pies, la anticipación de un beso, cantar mientras conduzco, los viajes largos, los viajes cortos si me llevan a un abrazo, la cara de mi hijo pequeño cuando dice “te apuesto que…”, la pizza, las noches de verano, las chimeneas, escribirme y escribirte, dormir sin despertador, dar masajes. Me gusta escribir en papel, los crucigramas, los relojes de péndulo, meter los pies en el mar aunque haga mucho frío, los abrazos largos, las canciones de Sabina, los comienzos, releer historias, recibir cartas, el sabor del mar en la piel.

No me gusta el olor de las piscinas cubiertas, ni las mentiras, ni rendirme al primer escollo, ni al segundo, ni al último. No me gusta creer que no vale la pena, ni sentarme a llorar. Prefiero, si hace falta, llorar mientras remo, mientras camino, mientras pedaleo, porque eso hará que las lágrimas sequen más pronto y desaparezcan. No me gusta que me digan no podrás. O me gusta que eso lo convierta en un desafío. No me gusta la indiferencia ni el desinterés, el interés económico, la comodidad mal entendida. Detesto las uvas pasas, prefiero los racimos frescos y rebosantes. Odio los sobreentendidos y las despedidas cobardes.

Me gusta creer en los comienzos, en los despertares, en que aún queda todo por hacer. En que los puzles pueden desarmarse y volverse a armar. Adoro las brújulas y los caleidoscopios. Las gafas de mirar distinto. Mis dedos entrelazando palabras. Tus ojos destejiéndolas y leyéndome.