por pcollazo | Jul 24, 2022 | En pocas palabras
Cuando
llegué a casa el pequeño corrió a abrazarme.
—Le
he dicho a la profe que eres mago ¿vendrás a actuar para mi clase? ¡Porfa,
porfa!
Las
orejas se me pusieron rojas, y el bigote empezó a temblarme.
—
¿¿Qué iré a dónde??
Al
final su madre me convenció. Tu hijo está orgulloso de ti, es normal que quiera
alardear ante sus compañeros, argumentó.
Días
después me presenté en su clase con mi varita y mi frac. Sus amigos disfrutaron
en grande. Pero lo mejor fue el final, cuando saqué un hombre de la chistera y
permití que todos los gazapos lo acariciaran.
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por pcollazo | Jul 24, 2022 | En pocas palabras
Ya no podíamos hacer nada por él. Accedimos a
los ruegos de la madre y dejamos entrar a su perro en el hospital. Era un
Golden dorado que se sentó junto a la cama del niño y hurgó con el hocico bajo su
mano ingrávida sobre las sábanas. Él abrió los ojos y sonrió. Los dejamos para
que se despidieran en privado.
A la mañana siguiente, la cabeza calva del niño
apareció poblada de insólitos rizos rubios, y una semana después, estábamos
dándole el alta.
A veces, por las noches se escuchan alegres gruñidos en la planta infantil. Quienes dicen haber visto al perro, siempre por unos segundos, porque escurridizo, se pierde por los pasillos, coinciden en que suele salir de las habitaciones de la zona de oncología y en que lo único extraño que hay en él es que su cuerpo está lleno de calvas.
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