por pcollazo | Mar 6, 2020 | En pocas palabras
La obligaron
a sentarse en el sofá, junto a sus zapatos. Se concentró en mirarlos para no
ver los pies descalzos de su padre en dudoso equilibrio sobre la banqueta de la
cocina. Temblaban. Las rodillas desnudas, el calzoncillo bóxer, la camiseta de
dormir, y más arriba, su cara aterrada y el cuello rodeado por una soga gruesa
que colgaba del techo.
—¡Déjenla
ir! Es una pibita. No sabe nada —lo escuchó decir.
Una bota
negra pateó apenas la banqueta. Entonces, ella sacó su pistola de plástico para
dispararla contra los uniformes. Lo último que vio fue un hilo dorado goteando sobre
la alfombra desde el charco de orina a los pies de su padre.
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por pcollazo | Mar 6, 2020 | En pocas palabras
Se
me acumulan los garbanzos después de cinco partidas de chinchón. Si pierdes,
sacarás la basura todo el mes. Si pierdo, deberé aceptar que te rapes.
Desafiante, frunces el ceño y apuestas tus últimos cuatro. Me recuerdas tanto a
tu madre de pequeña… Acerco mis cuatro.
—Hagámoslo
a todo o nada —dices.
Empujo
mi pequeña fortuna hacia el centro de la mesa. Sonríes satisfecha. Con el mismo brillo que ella tenía en la
mirada cuando era una adolescente y todo lo cuestionaba.
Dos
horas después, me has desplumado. Tu madre llega del hospital. Se la ve cansada
tras el tratamiento. Pero su sonrisa ilumina la cocina cuando te quitas tu
eterna visera y te acaricias el cráneo brillante. Ahora os parecéis todavía
más.
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