por pcollazo | Dic 14, 2019 | En pocas palabras
Han pasado veinte años desde
la última lluvia. Nuestros hijos nunca han visto llover. Cuando les hablamos de
ello, nos miran incrédulos.
Desde que la humanidad es
capaz de manejar el clima, en las ciudades no llueve. Con eso evitamos atascos,
charcos, accidentes e incómodos paraguas olvidados por doquier.
En el campo llueve martes y
jueves de cuatro a diez de la mañana para asegurar las cosechas. Aunque llamarlo
lluvia, es demasiado pretencioso. Solo es un sistema de riego automático y
programado.
Los más nostálgicos echamos
de menos la primavera bajo la lluvia. Mirar al cielo y dejar que el agua fresca
se te escurra por la lengua, empaparnos dándonos un beso interminable.
Las nuevas generaciones se
conforman con esos ridículos simuladores de interior que usan ahora. No conocen el olor de la tierra mojada,
porque las tormentas virtuales, sin justificación alguna, huelen a agua de
colonia.
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por pcollazo | Dic 14, 2019 | En pocas palabras
La tripa
revuelta por terremotos y tsunamis. Sudaba goterones de lodo desde las laderas,
y no podía retener las riadas que bajaban incontrolables por los surcos de su
piel. Vomitaba lava por los cráteres. Y de los glaciares habían empezado a
desprenderse coágulos que flotaban a la deriva desbordando los océanos.
Las zonas
resecas de epidermis se habían extendido implacables. Cada vez escocían más. Y
rascarse, significaba iniciar incendios que arrasaban con todo.
La Tierra era
una paciente tozuda. Los especialistas llevaban tiempo indicándole
tratamientos, recomendándole llevar una vida más sana, con menos humos y menos
comida basura.
Pero, obnubilada
por ideas de crecimiento, de progreso, de abordar grandes desafíos que
enriquecerían solo una parte de su organismo en desmedro del resto, no los
había escuchado.
Cuando llegó
a urgencias aquejada de altas fiebres y con los pulmones encharcados en sangre
mezclada con cenizas, ya era demasiado tarde.
Los médicos
intentaron reanimarla aplicándole respiración asistida. Pero ya no había nada
que hacer. Esa misma noche, a través de sus volcanes, exhaló el último aliento.
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