Ocupantes de bancos y soportales se desperezan, recogen cartones, ensayos de mantas. Dejan las calles preparadas. Pronto serán tomadas por la marea de trabajadores. Esos seres poseedores de un trayecto diario y obligado: Casa Trabajo, Trabajo Casa. Les ven pasar, camuflados en el trajín. Apostados en un semáforo, en un vagón de metro, sentados tras un cartel que nadie lee.
Muchos de ellos han tenido su trayecto diario y obligado. Pero el monstruo urbano, se los ha arrebatado, para dejarlos desprotegidos, bajo el fétido aliento de sus fauces.

Hola amiga Patricia te felicito. Tus escritos tienen fondo y contenido. La forma es sencilla y tiene encanto y personalidad. Eres tú en tus escritos. Sigue cultivando tus facetas dignas de elogio y llenas de sabiduría. Un beso y un abrazo amiga patri