Mi hermano Rubén siempre vuelve tarde. No emboca la llave en la cerradura y apalea la puerta. Entonces mi madre se levanta gritándole enfadada que se vaya a dormir la mona. Lástima qué Rubén nunca me la quiere mostrar. Su mona debe ser un encanto. Yo creo que será como la de Tarzán y pienso que es normal que Rubén esté tan mareado al despertarse si ha venido de liana en liana. No es justo que mi madre le llame nini y lo mande a buscar trabajo. Como si pudiera encontrar un trabajo mejor que el de ser Tarzán.