– Vivir del cuento, eso pretende la muy zorra– dice mi madre cuando llegamos a la iglesia.
– Siempre tan mal pensada – murmura papá.
Mi madre me lleva ante la novia que espera para entrar.
– Pero qué guapa… Dale un beso, cariño – me empuja hacia la mujer.
Retrocedo aterrado. Cuando digo que las zorras me dan miedo y que no la quiero besar, me cae tal cachete que termino con la pajarita en la nuca.
Suena la música. Mi madre, tan roja como su vestido, me coge de la chaqueta, y con los pies colgando, me obliga a entrar.

Jajaja los niños, hay que tener un cuidado con ellos…
Muy divertido, enhorabuena por esa nominación.
Un abrazo.
Muchas gracias, Rosy. Igualmente para ti!!!
Los niños y su sinceridad. Son los mejores.
Un abrazo, Patricia