El muñeco fue el primero en cerrar los ojos. Esperó hasta escuchar la respiración tibia y acompasada de su dueña indicándole que ella le había imitado, y los abrió. Miró a su alrededor intentando forzar el escaso ángulo que le otorgaba la posición en que la niña lo había colocado. Prácticamente ahogado entre sus dedos laxos y regordetes, aguzó el oído intentando asegurarse. Estaban solos. Se puso de pie y echó la llave en la cerradura. Esta vez no se quedaría a medias cuando la niña empezara a gritar.
Esta vez – Relato finalista en «Escríbeme una foto II»
por pcollazo | Feb 9, 2015 | En pocas palabras, Premiados | 0 Comentarios
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