Astronauta, respondo cuando los médicos me preguntan qué quiero ser de mayor.
Me revuelven el pelo, sonríen, pero nunca contestan cuánto falta.
Un poco más, dicen. O ten paciencia, campeón.
En cuanto se van le repito la pregunta a mamá.
¿Cuánto falta?, eso no importa, asegura ella. Mientras esperamos lo pasaremos genial.
Alguien compatible, eso esperamos. Yo creo que compatible significa que viene de otra galaxia. De Compatilaxia, para ser más exactos. Por eso quiero ser astronauta, para ir a buscarlo yo mismo y listo.
A veces, parece que el compatible ha llegado y ha aparcado su nave a las puertas del hospital. Mamá sonríe casi de verdad, la abuela nos abraza y vuelven a pincharme el brazo, pero no me importa.
Lástima que después el compatible no pasa las pruebas. Quién sabe qué le preguntarán. Seguro que multiplicaciones por dos cifras, las que todavía no enseñó la profe Laura.
-Má, ya sé que yo soy de segundo…. Pero… ¿y si buscan un compatible de tercero, no pasará mejor las pruebas? – pregunto.
Ella sonríe. No me revuelve el pelo. Sólo dice que si quiero ser astronauta tendré que estudiar mucho y que repasemos las tablas otra vez.
