Lo del paraguas colgado en el picaporte de la puerta de entrada es de las primeras cosas que aprendimos. Tampoco es tan difícil. Si cuando llegamos del cole, el paraguas rojo de mamá está colgado en la puerta, significa que tenemos que entrar en silencio y prepararnos la merienda. Bueno, yo se la preparo a Jaime, que para eso soy la mayor.

Lo siguiente que aprendimos fue a decirle a papá que mamá salió a hacer un recado si llama desde el barco en tarde de paraguas.

A jugar al ajedrez todavía no aprendimos. Y parece un juego muy divertido. Para eso tenemos que crecer un poco más, dice mamá cuando le pedimos que nos enseñe.

Mientras tanto, estoy aprendiendo a subir el volumen de la tele de la cocina en cuanto las partidas en el cuarto de mamá empiezan a ponerse más reñidas. Para eso soy la mayor, y no puedo permitir que Jaime la escuche gritar palabrotas y chillar amenazando con comerles la torre, cuando sus amigos están a punto de darle jaque mate. Por más tarde de paraguas rojo que sea.

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