El cigarrillo pasaba de mano en mano. Cuando se dio cuenta, ya era tarde para abandonar el grupo sin ponerse en evidencia. Estaba sentado sobre el respaldo de un banco del parque, entre Fito y Sebas, que reían por alguna tontería. Fito estaba dando su calada. El siguiente sería él. Intentó simular que se lo llevaba a los labios. Imposible engañar a nadie. Tuvo que aspirar. Tosió tanto que su estómago se estrujo y terminó vomitando la cena en el centro del corro. Tan dignamente como pudo, pasó el tabaco al siguiente, y se fue a casa sin decir palabra.
0
0
votes
Article Rating
0 Comments
Oldest
Newest
Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments
