Las noches en Siles son mágicas. Lo supe en cuanto el abrazo de mi compañero de premios, José Carlos Comino, arrasó con los pocos nervios que había llegado a fabricar.

La gente en Siles es mágica. Sabe hacerte sentir como en casa, y abrirte las puertas de sus corazones, y compartir complicidades, miedos, risas, anécdotas, trucos de escritura y de los otros.

Las luces en Siles son mágicas. Se recortan en la oscuridad de un espacio cargado de verano, de velas, de fuego y aguas que caen.

Ganar un premio en Siles es mágico. Porque no solo te llevas el premio. También te llevas un recuerdo de esos que sabes que te acompañarán aunque los años pasen.

He tenido el honor de que el Ayuntamiento de Siles reconociera mi relato «Viva la vida» con el Primer Premio Nacional en la modalidad Narrativa del XI Certamen Rodrigo Manrique. He tenido la suerte de compartir el momento con gente entrañable, y de conocer un sitio que vale la pena visitar. He tenido el honor de que alguien se me acercara para agradecerme el humilde homenaje que esta obra quiere hacer a todas las mujeres luchadoras.

Gracias, Siles. Gracias a tod@s los que habéis conjurado la magia, para que una noche de julio me encontrara desprevenida y se me prendiera en el alma, mientras iba sorbiendo letras, oyendo música, disfrutando de la literatura, al pie de vuestro Cubo.