El árbitro debería tener un poco más de cuidado… ¿no cree? ¿Cómo no ha visto esa falta? Tal vez sea necesario que usted o yo le abramos los ojos cuando acabe…
Me revuelvo incómodo en el asiento de plástico. Estamos mirando el partido de alevines desde la casi desierta grada del equipo visitante. Pero el hombre interrumpe su cháchara para gritarle indicaciones al número siete local. El niño lo mira y sigue corriendo por el lateral. Es rápido y hábil con el balón.
Mi hijo permanece enfurruñado en el banquillo. Tocará conformarlo otra vez.
El niño de la camiseta número siete realiza una jugada que por poco no acaba en gol. Este nos sacará de pobres, repite el hombre llevándose las manos a la cabeza.
Suena el pitido final. El siete se acerca a una mujer al otro lado del campo. Señala hacia el sitio de la grada visitante en que estamos sentados. Mi compañero murmura un insulto y huye corriendo en cuanto ella lo ve.
