Esperó hasta dormirse y soñó con otra Navidad.
Recuperó la imagen de su padre vestido de rojo. Ella fingiendo creer que el auténtico Papa Noel había entrado por el balcón. Él fingiendo creer que ella se lo creía.
Rehízo la sonrisa asombrada de Alba cuando la base del árbol aparecía cubierta de paquetes y no se explicaba cómo ni en qué momento había sucedido.
Trazó el perfil de Julián esperándola en la cama para entregarle en privado su regalo.
Aún quedaba nochevieja por delante. La compasión disimulada de los amigos. La obligación de pintarse una sonrisa en la cara y aguantar hasta la una.
Decidió no despertar.