– No puede ser. Exijo que lo chequee otra vez. No regrese hasta tener pruebas.

R56 corta la conexión con un gesto desdeñoso de sus largos dedos.

– ¡Que ya lo he mirado, tío! ¡Qué ya lo he mirado! – repite por lo bajo mientras ajusta los parámetros de la nave para realizar una nueva incursión.

Pensaba llegar temprano a casa. Es el cumpleaños de su mujer y han planeado festejarlo con una cena romántica en la estrella ARQ01. El sitio de moda. A ella le encanta vestirse como una terrícola de esas y comer cosas absurdas. Tampoco pasa nada por romper la dieta del catéter por una noche.  Por eso le ha prometido llevarla. Por eso y porque quiere convencerla de que ya es hora de formar una familia de verdad. Con pequeñajos de colores volando por la casa, un perro metálico, y un pez de plástico en la pecera.

Ahora tendrá que desviarse del trayecto, realizar otro acercamiento… Tal vez un aterrizaje camuflado si las condiciones son propicias…

Desde que el nivel de contaminación en la Tierra ha bajado de un modo inesperado, los jefes están muy preocupados. El negocio puede írseles al garete. Entiende que insistan en corroborarlo porque apenas unos años atrás, eso parecía imposible. ¿Pero tienen que ponerse tan pesados justo el día del cumpleaños de ALB66?

Eso de la conciliación es un cuento chino, se dice. Últimamente se le ha pegado la forma de hablar de los terrícolas. Pero no deja de preguntarse, por qué llaman a las mentiras cuentos chinos… Los chinos le parecen simpáticos. Los únicos con unos ojos más o menos normales. Solo dos, claro, pero al menos los tienen normales y no abiertos y redondos como bolas de billar.

Envía un thinkapp a ALB66 avisándole que se retrasará un poco. Intenta concentrarse en pensar en “un poco”, pero ALB66 recibe la verdad: “no sé cuánto me demoraré”. Es lo que tiene el thinkapp, es muy difícil de engañar.  Uno se ahorra de escribir, de tocar pantallas, de redactar el mensaje. Basta con pensar en el destinatario, en el contenido, y sale solo. Pero claro, eso tiene sus desventajas. ALB66 se ha pillado un rebote de película.

Con lo absurdas que son las películas de ciencia ficción que se inventan los humanos,  se dice, mientras se ajusta la escafandra y activa el escudo de invisibilidad para entrar en la atmósfera.

Cualquier filtración de aire sería mortal. Los terrícolas lo han depurado tanto y está tan limpio que su cuerpo no soportaría ni una dosis por pequeña que sea.

En su planeta,  aún tienen contaminación almacenada como para aguantar un par de años, pero desde que la Tierra, su principal proveedor, ha dejado de generarla, las cosas se están complicando en exceso.

Realiza un aterrizaje en zona franca, donde su presencia pasa desapercibida, y en pocos minutos está listo para abandonar la nave. Es importante que investigue este sitio. Visto con los instrumentos de a bordo, parece ser el centro desde el cual se ha disparado el movimiento “aire puro” que los trae tan de cabeza.

Con su uniforme de camuflaje, parece un humano más. Lamenta que los ojos que le han puesto no sean de chino.

A diferencia de lo ocurrido en anteriores incursiones, donde humeantes y apetecibles restos de civilización, le habían llenado los micropulmones, lo recibe un ambiente fresco y cristalino.

Pero lo más llamativo es el verde. El verde lo ocupa todo. Sobre los restos de una antigua ciudad, se ha desarrollado un vergel inusitado. Las enredaderas cubren los rascacielos, una alfombra de hierba mullida e inquietante se desliza bajo sus pies, y lo peor: los aterradores árboles gigantes.

Camina cruzándose con algunos humanos y tiene que disimular el gesto de asco que le produce tanta naturaleza desbordante. Si hasta cree oír cantar de pájaros y croar de ranas. Aves y reptiles que creían casi extinguidos ocupan aquel endemoniado espacio.

Sabe que debe intentar averiguar qué está pasando, sonsacar a algún humano desprevenido cuáles son sus planes,  pero su turno ha acabado y es el cumpleaños de

ALB66 y él está a años luz de casa haciendo un trabajo que no le gusta y por el que no le pagan lo suficiente.

Saca fotocamuflajes mientras escucha las explicaciones de una joven terrícola con quien ha sido fácil entablar conversación. Es muy simpática, pero está lejos de ser bella. Con un solo par de ojos y cuatro extremidades, nadie puede serlo, reflexiona.

Apunta mentalmente los datos: los sobrevivientes han descubierto una fórmula infalible para acabar con la contaminación. Han entendido que cuidar de la naturaleza… bla bla bla…

Desanda el trayecto hasta su nave. Con la hora que es, por más que exceda todos los límites de velocidad espacial, no llegará a tiempo para llevar a su mujer a ARQ01.

Thinkpad de disculpa cargado de emoticones. Ella responde con un escueto “Ya veremos” a su “¿me perdonas?”

Activa el piloto automático y aprovecha el tiempo para elaborar un informe detallado. Lo titula “Descontaminación: naturaleza y otras causas”. Y para compensar a su chica pasa por la floristería que está de camino en la vía láctea para comprarle un ramo de flores de grafeno. A ella le encanta mojarlas en la leche y comerlas en el desayuno.  A ver si con eso, consigue que le perdone.

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