Acuérdate de lanzar mis cenizas al mar y de quitar mi nombre del buzón. No dejes que las malas hierbas invadan el jardín, ni que se seque el limonero. Anula mi suscripción al dominical, total tú nunca lo lees. Llama todos los sábados a Elvira y los domingos al niño. A Elvira le preguntas qué tal nuestros nietos pero no mencionas a Ramiro ni los moretones, de todos modos lo negará. A Juanpi, le preguntas por el trabajo pero nunca por su compañero de piso, porque comenzará a titubear. Lo más importante: no menciones que he muerto. Para qué disgustarles si igual ni lo notarán.

